“Chile es un nuevo actor que genera muchas expectativas”
agosto 28, 2008
Para el nuevo Presidente de ChileOliva, diversos son los temas que ocupan a la industria de aceite de oliva chilena: determinar las diferencias entre los aceites provenientes de distintas variedades cultivadas en áreas diferentes, contar con personal ampliamente capacitado en todos los niveles y establecer las bases normativas que regulen la industria, entre otros.
Agrega que este rubro, aún en desarrollo, cada año crece en ventas y cosecha el reconocimiento de los mercados extranjeros. Para este año proyecta que las exportaciones superarán los 6,8 millones de dólares.
- ¿Cuál es su visión del sector en cuanto a cultivos y producción de aceite?
En Chile, el cultivo de huertos de olivo para la producción de aceite de virgen extra es una actividad muy reciente, de alto atractivo, especialmente por contar una de las pocas áreas geográficas del planeta en la cual se puede cultivar con éxito y obtener productos de calidad en esta especie. A lo anterior hay que sumar el vigoroso interés de los consumidores de todos los mercados por incorporar un mayor aporte de aceite de oliva en la canasta de consumo debido a las bondades y cualidades que otorga en la salud de las personas. Con esto estamos frente a un producto que se aviene muy bien con los “productos funcionales”, muy de moda ante consumo responsable con la salud de las personas.
Dentro de esta expectativa, los productos que la industria en Chile ha obtenido han sido muy reconocidos por los especialistas de las distintas ferias y concursos en que la industria local ha participado, ayudando a posicionar nuestro país como un productor de aceite de oliva Premium, lo cual es una tarea permanente.
Hay que recordar que hace sólo unos pocos años, Chile era un actor inexistente en esta industria mundial y hay en día es un nuevo actor que genera muchas expectativas.
- ¿Y en el caso de las exportaciones y desarrollo de mercado?
El mercado internacional ha sido explorado, con bastantes logros, por los productores nacionales. Sin embargo, estamos aún en una etapa de crecimiento y consolidación. Para dar una sola cifra, durante 2007 se exportaron poco más de 3,4 millones de dólares, mientras que para este año lo más seguro es que superemos el doble de esa cifra. Por ejemplo, para el período enero – mayo 2007 se registraron exportaciones menores a 1 millón de dólares, cifra que en el mismo período de este año ya se elevó por sobre los 2,5 millones.
Esta es una industria que pronto verificará exportaciones significativas dentro de la oferta exportable agroalimentaria nacional. Los mercados deben conocer el producto nacional y aprender a distinguirlo dentro de la categoría de mayor calidad.
Sin lugar a dudas, nuestro mayor mercado es actualmente Estados Unidos, pero también tenemos confianza en que se desarrollarán con vigor muchos otros mercados, para lo cual productores, organizaciones y autoridades están dando y apoyando con su mayor empeño.
- ¿Qué problemas aún persisten en la industria?
Como toda industria nueva, que parte recientemente, existen muchos desafíos que deben ser abordados. Por nombrar algunos temas: aún hay que reconocer las diferencias que pueden presentarse entre los aceites originados por las distintas variedades cultivadas en las diversas áreas geográficas del país, distinguiendo un abanico de atributos que puede ser muy beneficioso para favorecer la industria chilena, al poder ofrecer una línea amplia y nutrida.
Otro aspecto importante es que se requiere contar con una base amplia de personal capacitado en todos los niveles de la pirámide laboral: operarios, técnicos y profesionales. Existe un notable esfuerzo realizado en materia de capacitación de técnicos y profesionales, ya sea por las empresas o las universidades, pero se requiere de un esfuerzo sistemático en toda la base, especialmente porque esta industria genera mucho empleo temporal en períodos cuando el resto de las actividades agrícolas han descendido fuertemente, con lo cual contribuye notablemente a reducir las cifras de desempleo estacional. Un avance en esta materia se dio con Fundación Chile a través de reconocimiento de las Competencias Laborales de la industria del aceite de oliva.
Otro aspecto que se va a trabajar fuerte es establecer las bases normativas que regulen la industria, especialmente en cuanto a denominar efectivamente como aceite virgen extra y aceite virgen sólo a aquellos que cumplan las condiciones y características que deben disponer.
Además, se debe mencionar la intensa actividad que ha realizado la industria olivícola nacional en dar a conocer el producto y sus virtudes en el mercado interno, tarea que debe continuar y que ya ha logrado fuertes frutos al representar la producción chilena una participación importante del consumo de aceites de oliva del mercado local, materia que hace sólo unos pocos años era dominada por la producción importada.
- ¿Qué es lo más urgente abordar y cómo se puede resolver?
Lograr la aprobación por parte del Legislativo Nacional, de la Ley que regula la elaboración y comercialización del aceite de oliva. Este marco legal, hoy en día inexistente, permitirá dar soporte y base jurídica a los mecanismos de fiscalización y control que requiere una industria para poder desarrollarse y crecer en plenitud de su potencial.
En la actualidad, en un mercado nacional no regulado, la posibilidad de entregar al público productos que no corresponden con lo señalado es muy probable, dañando con ello las expectativas y demandas del consumidor, junto con perjudicar a los productos que si satisfacen altas exigencias de calidad.
La solución de los desafíos que se presentan en la actualidad y aquellos futuros que se abordarán como ha sido hasta la fecha, con el trabajo estrecho de autoridades, las instituciones académicas y el sector privado, del cual ChileOliva es representante.
- ¿Cómo vislumbra el ámbito productivo, sobre todo con una producción a mayor escala?
La elevada calidad de los productos chilenos se alcanza por la combinación apropiada de varios factores: clima, suelos, esfuerzo humano y tecnología. Los huertos de mayor escala que se han plantado en Chile se han realizado con una visión de manejo de alta tecnología. Destaca de la industria nacional que todas las almazaras son de reciente inauguración, por lo cual todas – sin excepción – han partido con la mejor tecnología disponible a nivel mundial, dadas las escalas y los recursos disponibles en cada caso.
Como es una industria que nace, las cosas se están realizando buscando las opciones que hoy en día son las más apropiadas.
- ¿Qué se espera respecto de la ley que busca evitar el problema de la triangulación?
La triangulación es sólo uno de los temas que se persigue solucionar con la ley del aceite de oliva. Hoy se da en muchos productos, derivado de la globalización mundial. Por ejemplo, actualmente Chile posee una tasa arancelaria en Europa que le impide su libre acceso al mercado europeo. Entonces, un importador de un país productor de alta tradición (España o Italia) adquiere una partida de alta calidad, la cual ingresará en tránsito y luego redestina este producto al mercado mundial bajo la etiqueta de su marca y origen.
Otro ejemplo de triangulación que pudiera darse con producción argentina o de otro origen es que importadores, ahora nacionales, ingresen partidas para mezclar con productos nacionales y luego lo reexporten como “producto chileno” a mercados con los cuales Chile posee acuerdos arancelarios que le otorguen alguna ventaja. En este caso, la pérdida es por partida doble: el producto de menor calidad hace caer la imagen del producto nacional y, además, le resta participación efectiva a la producción local en dicho mercado.
Sin lugar a dudas, la Ley de Aceite de Oliva permitirá una adecuada fiscalización y control sobre prácticas comerciales inapropiadas que terminan por perjudicar a toda la industria.
- ¿Cuáles son los desafíos que se le presentan al asumir el cargo de Presidente en ChileOliva?
El camino trazado por las anteriores administraciones ha dejado una huella que establece una vara alta. Los pioneros de la industria olivícola han logrado crear una industria que posee una alta expectativa de crecimiento y desarrollo. La labor de esta administración persigue consolidar a la industria chilena de Aceite de Oliva en una posición de liderazgo en el segmento de los productos Premium, para lo cual habrá que realizar todas las acciones y dedicar todo el empeño en los temas que nos conduzcan en esa dirección.
Fuente: www.agroeconomico.cl




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