Fabián Núñez Acosta, de la FAA: “No vamos a poder pagar los valores que siguen creciendo”
noviembre 21, 2008
En la entrevista que le realizó PortalOlivicola.com, el Presidente de la Comisión Olivícola de la Federación Agraria Argentina, Fabián Núñez Acosta, planteó que uno de los mayores obstáculos a superar consiste en disminuir los costos de mano de obra. “Es una necesidad crucial: no vamos a poder pagar los valores que siguen creciendo todos los años”.
A la suba de los costos en materia laboral se suman los de fertilizantes y agroquímicos. Todo esto en un contexto de incertidumbre generalizada, falta de competitividad y ruptura de la cadena de pago.
Frente a esta situación, “la única salida es retener la producción hasta que se estabilice el precio y la ecuación de los productores”.
¿Cómo está impactando la crisis en el sector olivícola?
Todavía estamos viendo mucha incertidumbre sobre lo ya que se ha vendido y vemos grandes dificultades porque hay una ruptura en la cadena de pago, sobre todo Brasil, del cual somos dependientes.
Con preocupación porque vemos cómo comenzamos la próxima campaña, sobre todo con un alto crecimiento de los costos en materia laboral que, también, es otra amenaza e impacta negativamente en nuestra actividad. Año a año se viene incrementando la mano de obra intensiva de nuestras cosechas y no así lo siguen los precios que pagan por nuestros productos.
Nuestra mayor preocupación es la alta incertidumbre sobre cómo y cuánto se va a pagar el kilo de aceituna el año próximo.
Brasil es uno de los principales mercados de Argentina, ¿de qué manera está repercutiendo la desvalorización del real?
También está impactando y, aparte, el comentario en el mercado de muchos compradores es que el año pasado habían pagado en exceso, habían pagado un precio alto según ellos.
De acuerdo a nuestros costos, realmente el precio se ha mantenido en los últimos diez años en valores casi constantes, a valor dólar, y nuestros costos en materia de insumo (fertilizantes, agroquímicos) han crecido de manera estrepitosa impactando sobre la rentabilidad y produciendo que muchos productores no puedan fertilizar ni realizar las tareas culturales necesarias.
De este modo, tenemos cada vez menos productividad por hectárea y el productor, a su vez, menos ingresos abocándose a otras actividades para poder sobrevivir, mantenerse.
¿Qué consecuencias prevé de esta crisis en el sector olivícola?
Ojalá nos llame a la reflexión. Sobre todo los pequeños y medianos productores nos tenemos que organizar. Los tiempos de crisis nos obligan a repensar ciertas cosas y a pensar que la única salida que tienen los pequeños y medianos productores es la organización a través de cooperativas, asociaciones, vinculaciones con pequeños elaboradores, estructuras comerciales integradas para que puedan llegar a soportar esta crisis.
El ejemplo está en la vitivinicultura, muchos productores se han organizado en cooperativas y han logrado soportar varias crisis. Tenemos una gran cooperativa en San Juan como FECOAGRO, que es de otra actividad pero que, también, son más de 50 cooperativas de pequeños productores que han soportado las crisis, porque están integrados. Ésa es la única salida que le queda al pequeño productor.
Ante esta crisis lo único que nos quedaría es elaborar nuestra propia aceituna, tratar de vender lo menos posible y sentarnos hasta que esto mejore y podamos vender nuestros productos. En cambio, el productor que no está integrado se ve obligado a vender a cualquier precio, como está pasando con el ajo, entregando sin precio todo el esfuerzo de una cosecha.
Creo que ésa es la salida: retener la producción hasta que se estabilice el precio, porque la aceituna elaborada puede soportar bastante tiempo. El productor que se ve obligado a vender la producción va a estar en problemas, porque no sé qué precio le van a pagar y no sé qué stock estarán disponiendo los industriales en este momento. Brasil no está pagando, tal vez estén con stock del año pasado, y no sale a comprar o a ofrecer los precios que realmente, de acuerdo a nuestros costos, tenemos que vender nuestra aceituna.
La salida que yo veo a esta crisis es la integración, la ecuación de los productores para soportar entre todos y de mejor manera una crisis como la que se avecina que todavía no la estamos viendo, porque recién hacia fin de año vamos empezar a ver con claridad el precio que se va pagar el mosto y todos nuestros productos.
En cuanto a la cadena de pagos, si no se recompone soy pesimista en cuanto al futuro del sector. Sólo los productores integrados y organizados van a poder soportarlo.
Hay mucha incertidumbre en el mercado. Ya en EXPOLIVO los grandes productores de Catamarca y La Rioja estaban con bastante preocupación por la baja floración y por los altos costos de la mano de obra, que son una espada que tenemos sobre nuestra producción.
Somos mano de obra intensiva, dependemos de la mano de obra en un momento crítico que es la cosecha y, lamentablemente, los sindicatos no comprenden eso y están siguiendo la tendencia de todos los gremios de apuntar al alza de casi un 20, 25% anual que no sigue el crecimiento del valor de nuestra producción.
Frente a esta situación, ¿qué debería hacer el Gobierno de la Nación y los Gobiernos Provinciales?
Tocando nuestro punto crítico, la mano de obra, que representa casi un 60 % de los costos ver un poco lo que hace Chile. Chile, en cuanto a mano de obra, promueve costos mucho más bajos comparados con los de Argentina.
El Gobierno debe hacer una revisión, si es que quieren fomentar la actividad agrícola. Altos costos de contribuciones patronales y altas presiones impositivas van a hacer desparecer nuestra actividad porque, al no ser rentable, terminan desapareciendo productores y terminamos concentrando más los mercados. Va a quedar todo en muy pocas manos, justamente, en aquellas que tengan alguna promoción industrial o alguna ventaja impositiva por su actividad y desapareciendo los pequeños y medianos productores que no pueden soportar la alta presión y los altos costos de mano de obra, de insumos.
En su opinión, ¿el Gobierno Nacional y los Provinciales están tomando medidas?
Sí. A nivel provincial y nacional, estamos llendo con ideas a reclamar desde hace más de tres años. Se creó el Consejo Agropecuario Provincial (CAPA) que está escuchando muchas de nuestras propuestas y está proponiendo modificaciones en lo que es el sistema laboral e impositivo, pero la mayor parte de los resortes de las decisiones pasan por el nivel nacional.
No hace mucho se hizo en Mendoza una jornada de trabajo rural-migral donde vino el Ministro de Trabajo, Tomada, y escuchó mucho de los reclamos de los empresarios de la zona con respecto a este tema.
Esperemos que tenga repercusión porque, de otro modo, lo vamos a ver en los resultados que no van a ser buenos.
¿La Federación Agraria Argentina delimitó alguna estrategia?
En cuanto a propuestas, las hemos hecho al gobierno provincial hace bastante tiempo, porque el problema de la rentabilidad del pequeño y mediano productor no empezó con esta crisis, viene de antes. Lo que hace esta crisis es adelantar una crisis que ya estaba en puerta, porque la rentabilidad de la producción agrícola de Mendoza en general carece de rentabilidad.
Los que mejor están, estamos en un punto de equilibrio; pero la gran mayoría está soportando altibajos en la producción o no haciendo todas las tareas culturales que tendríamos que hacer.
¿En qué consiste la propuesta más importante para enfrentar la crisis?
Una de las propuestas que se hizo oportunamente fue el tema de la baja de la importación directa de insumos de agroquímicos. La provincia tomó esa propuesta y está haciendo un fideicomiso que todavía no se ha implementado, pero trata de comprar en forma agrupada bajando, de esa manera, los costos.
El gobierno nacional, por otro lado, bajó bastante el costo de la oblea a través de Profértil y en compras masivas, también, hay un costo más bajo. Todo eso contribuye a que bajemos los costos.
El gran tema que queda pendiente es la mano de obra, que eso todavía no depende de nosotros. La baja depende de la comprensión del gobierno y de los gremios de que ésa es una necesidad crucial: no vamos a poder pagar los valores que siguen creciendo todos los años.
¿Cuál es el gran desafío?
El gran desafío es que venzamos las mezquindades, el individualismo y que podamos integrar todas las producciones, que enfrentemos el mercado en forma conjunta.
La integración horizontal y vertical hace que bajen los costos de compra de insumos, de comercialización, podamos aprovechar mejor las demandas que hay y no seamos sólo dependientes de empresas concentradas que compran barata la materia prima y la comercializan en forma directa quedándose con la mayor ganancia.
Eso es lo que yo veo como gran desafío: vencer el individualismo y pensar, positivamente, en lo que son cooperativas y asociaciones de productores. Pienso que ése es el primer desafío y que, en forma conjunta, podamos reclamar y proponer tanto al estado provincial como nacional propuestas claras de cuáles son nuestras necesidades.
Por ejemplo, el crédito para cosecha y acarreo para el productor agrícola es una deuda pendiente que tiene el estado hacia nosotros y que esperamos que este año se dé, porque va a ser muy necesario dado que, si vamos a elaborar nuestra producción, necesitamos tener este crédito blando para poder pagar la cosecha de este año que va a ser lo más comprometido que vamos a tener.
¿Qué considera necesario realizar para lograr un mejor posicionamiento a nivel mundial?
Lo que se está haciendo a través del CPI, de la Secretaría de Agricultura de la Nación, de gobiernos provinciales es el Plan Estratégico Olivícola 2020, que se está desarrollando y que tuvo su último episodio en Catamarca. Los planteos que se han hecho consisten en un gran proyecto de una marca país, un país olivícola integrado que pueda posicionar sus productos en las góndolas del mundo.
Otro desafío importante que tenemos es aumentar el consumo interno para poder, también, colocar nuestra producción en nuestro país, sobre todo los pequeños y medianos productores. Éste es un desafío que, también, lo contempla el Plan Estratégico Olivícola, el cual debería estar terminado antes de fin de año para poder implementarlo. Un buen Plan Estratégico, bien diseñado en estos momentos de crisis va a ser fundamental.
Se debería apostar a la mejora productiva y, sobre todo, a ganar nuevos mercados a través de estrategias para que nuestra producción creciente esté posicionada en el mundo y podamos llegar tener verdadera demanda de nuestro esfuerzo.
Ésa sería mi conclusión en cuanto a lo que se debería hacer en este momento, como está haciendo Chile. A diferencia nuestra, ellos se posicionaron primero en el mercado, vieron lo que el mundo estaba demandando y vieron que el aceite de oliva era una oportunidad y todos sus emprendimientos están en función de eso. En cambio, mucho del gran crecimiento que tuvo nuestro país fue a base de diferimentos impositivos explosivos sin tener, todavía, atados los mercados.
Recién hoy, después de casi diez años de muchos de estos emprendimientos, estamos viendo adónde colocamos esa producción creciente.
Entonces, pienso que ése es un error. Tenemos que aprender de nuestros vecinos y de nuestros errores, capitalizar eso y empezar a hacer las cosas como corresponde. Una asociación estratégica intramercosur me parece que todavía está pendiente y con Chile también se podrían hacer alianzas.
A su criterio, ¿qué posibilidades tiene Argentina de convertirse en un país competitivo a nivel mundial?
Creo que Argentina puede ser un país competitivo. Hoy por hoy, somos cuartos exportadores de aceituna de mesa. Falta posicionarnos en la olivicultura, estandarizar un poco las calidades, diferenciarlos, aprovechar los buenos varietales y los buenos desarrollos que tenemos aquí, adecuar y estandarizar los procesos de elaboración.
Hoy no somos tan competitivos en un mundo que tiene fijado un cierto tope para el precio del aceite de oliva.
Entonces, tenemos que hacernos competitivos, fijar estándares, bajar los costos, incluso de los envases, y empezar a crecer en la venta de productos ya elaborados y no hacer tanta venta de graneles. Lo que pasa es que públicamente tampoco se están promoviendo, hoy los costos de una exportación están castigando prácticamente la exportación de producto envasado y no así a la producción de los graneles.
Fuente: www.portalolivicola.com




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