Rodolfo Vargas Arizu, del COMEN: “El gobierno debe eliminar las retenciones”
noviembre 28, 2008
En la entrevista que le realizó PortalOlivicola.com, el Presidente de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo y del Comité Olivícola de Mendoza (Argentina), Rodolfo Vargas Arizu, describió un presente y, por ende, un futuro desalentador. “Avizoro, el próximo año, uno de los más complicados que haya tenido la olivicultura”.
Asimismo, fue contundente en las medidas que considera necesarias para paliar esta crisis. “La primer traba está acá: las retenciones las tienen que eliminar y dar reintegro para llegar a la producción, sino no vamos a poder levantar la cosecha”.
Recientemente, el COMEN se reunió para analizar la situación que está atravesando el sector olivícola, ¿cuáles fueron las conclusiones?
Nosotros analizamos la situación de la olivicultura en general, de la olivicultura en Argentina y de la olivicultura en Mendoza. Son tres situaciones tal vez diferentes, con contextos parecidos.
Mundialmente ha habido un desarrollo muy fuerte en la producción de aceite de oliva y aceitunas y un consumo muy grande. Pero los problemas económico-financieros mundiales van a desacelerar, ya han desacelerado el consumo de aceite de oliva y aceitunas de mesa, sobre todo el de aceite de oliva.
Nos encontramos ante una complicación de stock elevado, no en Argentina sino en España. España tiene una producción grande. Las últimas tres campañas han tenido importante producción.
Entonces, tenemos grandes stocks con desaceleración del consumo y del comercio en general de todos los productos. España está atravesando por una complicación financiera y Europa creo que va a ser la que, tal vez, más vaya a sufrir. No es que nosotros suframos menos sino que nosotros estamos más acostumbrados al sufrimiento en Latinoamérica. Europa va a sufrir bastante con estos problemas, porque no es altamente productiva sino que la agricultura está en base a subsidios. Entonces, cuando sus problemas financieros se acrecientan los subsidios no se pueden colocar y van a tener grandes problemas, y los costos de los europeos son mucho más altos que los nuestros.
Así que, internacionalmente, creo que empezamos a atravesar una de las crisis más profundas que vaya a tener la olivicultura mundial. De todas maneras, esto ha pasado algunas veces por problemas de stock, por falta de stock o por sobrestock. Ahora hay un sobrestock y no hay visibles problemas climáticos a la vista.
Este producto como está concentrado en la Cuenca del Mediterráneo, la producción mundial de la olivicultura está en la Cuenca del Mediterráneo. España, Italia, Grecia y toda la parte norte de África, los problemas climáticos que susciten ahí y más en España, que tiene la mitad de la producción mundial, cambia el precio internacional. Nosotros somos muy susceptibles al cambio del precio internacional y han cambiado mucho. Ahora, desde hace unos ocho meses, viene en baja permanente con una producción alta.
Creo que nos vamos a encontrar con un problema importante. Yo, particularmente, avizoro el próximo año un año, tal vez, de los más complicados que se haya tenido para la olivicultura.
El panorama en la Argentina, vamos a dividir en dos partes: la parte promocionada industrialmente que es de San Juan para arriba (San Juan, La Rioja y Catamarca) y Mendoza, que ha sufrido mucho con la promoción industrial, entonces no ha crecido lo que han crecido los otros. Los otros crecieron 500%, 600% en producción y Mendoza, al no tener promoción industrial, ha crecido un 10% en los últimos 30 años. Los otros se fueron a mil veces más. Nosotros teníamos 13700 hectáreas y ahora tenemos 17000 hectáreas de olivos, San Juan creo que tenía 6000 y pasó a 40000, La Rioja tendría 2000 y pasó a 50000 y Catamarca pasó a 70000 hectáreas de no tener nada.
Nosotros hemos crecido en base a nuestro costos, entonces hemos crecido poquito; pero
las plantaciones están consociadas con otras plantaciones, entonces la crisis se la va a menguar un poquito más. Y nosotros regamos con derecho de riego, que es mucho más económico que el riego de pozo, con electricidad.
Entonces ahí va a cambiar. Nosotros para las crisis estamos mejor adaptados, tal vez, y conocemos más el comercio en Mendoza que en el resto de las provincias. Entonces nosotros vamos a sufrir menos la crisis, aunque la vamos a sufrir, porque los valores son los mismos.
En el norte, tenés zonas como San Juan donde tenés buena producción y buenas calidades, va a estar bien. La Rioja y Catamarca con calidades inferiores en cuanto a aceite de oliva porque son aceites de bajos oleicos, están fuera de escala del Consejo Oleícola Nacional. Se avizora que el precio de la aceituna va a ser casi igual al precio de lo que cuesta cosecharla, con lo cual tenés una crisis importante.
En Mendoza hubo una reunión por el precio de la caja, quieren subir un 40% el precio de la caja del cosechador: no se va a poder cosechar. No es un problema laboral de que haya que pelear, directamente a ese precio no cosecho. Entonces la crisis va a ser profunda. En el norte se avizora una crisis profunda en la olivicultura.
El precio de la aceituna aceitera a estos valores internacionales y con este tipo de cambio en Argentina en marzo, si estas condiciones persisten, no se va a poder levantar la cosecha. Éste es mi pronóstico particular. Esto se habló y lo hemos consensuado.
Así que el estado va a tener que intervenir. Nosotros tenemos retenciones a las exportaciones, eso es directamente una barbaridad. En un producto que va a estar en crisis nosotros pagamos retención a la exportación y no se coparticipan a las provincias, o sea que los problemas los padecemos nosotros y los pagamos nosotros, sin tener retorno de plata.
Hemos pedido una reunión con el gobernador y se ha pedido por la Federación Olivícola Argentina, que nosotros somos una cuarta parte de la Federación, una reunión con el Ministro de Economía para presentarle este panorama y que, por lo menos, den algunas alternativas. Lo que queremos es, primero, que eliminen las retenciones, que den un reintegro de un 10%, que analicen el arancel común externo extrazona para que los productos que vengan de afuera no impacten tanto y tengan preferencia los productos de adentro. Hay un 10% de preferencia, pedimos que se levante un poco.
Pero la primer traba, en realidad, está acá: las retenciones las tienen que eliminar y dar reintegro para llegar a la producción sino no vamos a poder levantar la cosecha.
Hemos pedido, también, poder utilizar el crédito de IVA porque éste es un producto que se exporta y todas las empresas que trabajan en este rubro piden devoluciones de IVA. Entonces, en vez de pedir esas devoluciones de IVA, hemos pedido utilizarlas como pagos a cuenta de impuesto a las ganancias, como pagos a cuenta de IVA, poderlo canjear por el IVA que nosotros tenemos que pagar como en la caja del ANSES, que es la misma cuenta. Entonces, nosotros estamos pagando y a nosotros nos deben plata: nosotros pagamos a los que nos deben plata. Esas formas que al Estado no le va a costar tanto son fuentes de financiamiento para nosotros.
El mercado, en cuanto a consumo, nosotros hemos empezado a ganar, en los últimos tres años, un espacio en las góndolas de Brasil y de México con productos terminados argentinos. Eso no se tendría que desperdiciar, por eso es tan importante que nos eliminen las retenciones porque nosotros, comercialmente, nos hemos desarrollado muy bien. Se ha abierto una exportación importante a Estados Unidos, a varios lados y, acompañado con el vino, va mucho aceite de oliva. Nosotros, particularmente como empresa, Vargas Arizu cada vez que exporta vino va aceite de oliva seguro, con marca y cada vez que exporta aceite va vino también. Se compensan las dos cosas, donde mandamos uno mandamos otro.
Entonces el mercado se está abriendo, se está trabajando bien comercialmente; pero ante una crisis internacional, donde va a bajar la actividad económica, y ésta es una crisis particular y particularmente en el norte va a haber mayores problemas por lo que es riego porque saben que, con este panorama, el costo de la cosecha va a equilibrar el precio del producto, pero tienen que regar y regar allá significa electricidad. Entonces, vos sabés que vas a perder plata dentro de seis meses, pero tenés que pagar todos los meses la electricidad para saber que vas a perder plata: se van abandonar fuentes de trabajo.
Las retenciones las tienen que eliminar inmediatamente sino el problema va a ser más grave.
¿En qué consiste la mayor preocupación del sector?
La mayor preocupación del sector es que nos eliminen las retenciones. Las retenciones son una carga absurda, no hay muchos países que hagan esto. Y este tipo de cambio con retenciones no es competitivo.
Entonces, una de las dos cosas tiene que suceder: o hay una devaluación del tipo de cambio o eliminan retenciones y ponen reintegro. Es muy difícil que Argentina vaya a salvarse de una devaluación habiendo devaluado toda la región: Brasil el 40%, México el 45%, Chile el 40%, Perú un 20%, Sudáfrica el 40%, el euro bajó un 30%.
Así que yo creo que o devalúan o quitan retenciones al agro. El agro mendocino y el agro regional (de todas las regiones del país) no han tenido una bonanza como fue la soja en la Pampa Húmeda que costaba 150 dólares y pasó a 600 dólares, los precios internacionales de los productos regionales están exactamente igual que hace 10 años atrás. Entonces las economías regionales están sufriendo mucho.
¿Cuál es la situación con la cadena de pagos?
La cadena de pagos prácticamente está interrumpida hasta que no se renueven las cargas.
En relación al pedido de recuperar el reintegro a la exportación de aceites envasados, ¿se ha producido algún avance?, ¿se va realizar la audiencia con el Ministro de Producción (Guillermo Migliozzi) y el Gobernador de Mendoza?, ¿otras medidas?
Todavía no nos han dado audiencia, supongo que nos darán antes de fin de mes. Por el lado de la Federación Olivícola hemos presentado el mismo panorama y hemos pedido audiencia, pero todavía no nos han contestado.
En el caso de no recibir una respuesta satisfactoria, ¿se tomarán otras medidas, se recurrirá a los medios de comunicación?
Exactamente. La primera respuesta nos la tienen que dar ellos, el Gobierno Nacional, y sino después veremos. Sobre todo la zona norte (San Juan, La Rioja y Catamarca) tiene, en este producto, una subsistencia provincial importante, en Mendoza no es tanto porque tiene otras actividades. Allá la olivicultura es muy importante, entonces allá va a causar un problema muy grande, allá están muy enojados así que espero se pueda solucionar de alguna manera.
A su criterio, ¿cómo debería enfrentar el sector olivícola la crisis?
El sector olivícola no escapa a ningún otro sector. Yo creo que lo que están haciendo en el mundo es apalancar los bancos, o sea, ponerles plata a los bancos para que no restrinjan el crédito a las empresas y a los particulares para que la actividad económica siga. Además, están reduciendo impuestos para que la actividad económica se reflote.
Acá en Argentina están haciendo todo lo contrario: están tomando las AFJP, han levantado la tasa de interés, no han devaluado o sea que la presión sobre el tipo de cambio es muy fuerte, han secado la plaza, los bancos no prestan plata. Se corta la cadena, es inevitable. Acá en Argentina están haciendo exactamente al revés.
En otros países lo que hacen es confianza, donde hay una crisis de confianza dar más confianza. Acá, donde hay una crisis de confianza, afanan las AFJP, no aclaran el tema de la valija de Antonini Wilson y la Presidenta viajando por Túnez, por el norte de África con quien no tenemos negocios. Es increíble pero éste es el país que vivimos.
Entonces, lo que hay que hacer es todo lo necesario para dar confianza al inversor para que vuelva a traer la plata a los bancos (se han ido, en este último año, 29 mil millones de dólares del sistema). Hay que dar confianza y, lamentablemente, este Gobierno no ha dado confianza porque sino hubieran habido más inversiones. Argentina y Venezuela han tenido la menor inversión en Latinoamérica.
¿Qué medidas adoptó el COMEN para superar este momento crítico?
El COMEN ha dado un diagnóstico y lo que va a pedir fuertemente es: eliminación de retenciones y un reintegro a la exportación de aceites y aceitunas envasadas, de manera de defender marca argentina. Eso es un paliativo a la situación que se está generando.
El año que viene la cosecha no va a ser muy grande, para colmo La Rioja y Catamarca han sufrido algunos problemas del clima y no ha florecido bien y no ha cuajado en la planta. Entonces entre que la cosecha va a ser menor y va a valer poco, el problema va a ser grave.
Respecto al proyecto de modificación del Código Alimenticio Argentino presentado por Catamarca y La Rioja, ¿cuál es la postura del COMEN?
Nosotros nos hemos opuesto terminantemente en todas las oportunidades que se ha propuesto esto. Esto se propuso hace cinco años y me tocó defenderlo a mí particularmente, porque era el único presente en una reunión en Buenos Aires, con lo cual me hice de muchos amigos en La Rioja y Catamarca; pero no prosperó en ese momento una modificación del Código Alimentario Argentino.
Ahora se trató en la Federación Olivícola y, en el seno de la misma, nosotros nos opusimos junto con San Juan. La Federación Olivícola no se va a expedir en ese tema porque no hay unanimidad de criterios, en la Federación está La Rioja, Catamarca, Córdoba, Mendoza y San Juan. Entonces ante nuestra oposición, la Federación no se va a expedir, no va a tocar este tema porque no hay un consenso de afuera. Tal vez, lo pida La Rioja y Catamarca en particular y nosotros nos vamos a oponer.
Nosotros nos vamos a oponer a cualquier modificación que no esté dentro del Consejo Olivícola Internacional, porque no tiene ningún sentido modificar algo y donde se vende el producto la modificación no la vas a poder llevar a cabo. O sea si el COI modifica las normas bien, si no modifica las normas nosotros tenemos acomodarnos al COI porque vendemos en el mundo. Aparte no sirve para nada, nosotros modificamos acá para que La Rioja y Catamarca vendan con tranquilidad productos de calidad más baja en el mercado interno argentino, nosotros nos tenemos que desaparecer y vender en exportaciones. De los 25, 30 mil toneladas que hay de aceite de oliva en Argentina, Argentina consume 4 mil. No tiene ningún sentido modificar y, aparte, quedamos muy mal en el mundo haciendo un producto con stándars mucho más bajos de calidad. ¿Por qué? Un chanterío. Nosotros tenemos acomodarnos al plano internacional.
Este problema lo tiene España en el sur, que tiene aceites malos y los cortan con aceites buenos. No quiere decir que sean malos, son distintos. Es un término de calidad, de genuinidad y conservación de productos.
Mendoza se va oponer fuertemente porque, primero, nosotros no tenemos el problema, tenemos olivicultura de muchos años. Incluso ellos lo pueden mejorar, porque hay variedades que, en el norte, dan un aceite que está dentro de los rangos internacionales, o sea que tendrían que cambiar la variedad, ellos tienen posibilidades de cambiar variedad. Ellos quieren que todo el país les cubra los defectos en las plantaciones, encima que le han regalado la plata con los diferimentos impositivos y la promoción industrial.
La regla general no se puede modificar por una excepción, eso es una norma clara. La excepción hay que tratarla como excepción y así se trata en todo el mundo.
¿Cuáles son los desafíos de la industria olivícola mendocina y argentina para lograr un mejor posicionamiento a nivel internacional?
Mendocina: nosotros tenemos alta calidad en vinos, alta calidad en aceites de oliva y alta calidad en aceitunas en conserva. Tenemos que desarrollar un mercado de alta calidad y que Mendoza sea un sello de calidad de producción.
Nosotros tenemos gran calidad porque tenemos muy buenos aromas, porque los aromas se dan cuando tenés inviernos rigurosos y veranos cálidos, noches frescas y días cálidos, ahí tenés concentración de sabores. En todos los productos del agro mendocino lo que más se destaca es el sabor y la concentración de azúcar. Entonces, nosotros tenemos todo para desarrollar productos gourmet y tenemos una muy buena gimnasia de exportación.
A nivel internacional, Mendoza es reconocida por sus vinos, por sus aceites desde hace muchos años. Eso lo tenemos que preservar, valorar y acrecentar. Los Gobiernos Provinciales tienen que apoyar estas cosas y eliminar retenciones, porque no podemos tener retenciones sobre un producto que va con marca de Mendoza. Cuando vamos afuera vendemos Argentina, vendemos Mendoza y después vendemos el producto. O sea, vendemos prestigio y eso es lo único que tenemos de bueno: el prestigio.
Mendoza tiene mejor prestigio que Argentina, tenemos que explotarlo.
También, es necesario tener convenios con otros países, como hace Chile. Eso hay que hacerlo seguro. Poner gente que conozca el tema y negocie internacionalmente partidas arancelarias con los países mayores consumidores como EEUU, Canadá, México, Brasil, la Unión Europea que, aunque tenga mucho aceite, nosotros podemos mandar.
Este problema de subsistencia de la olivicultura también se está debatiendo en España, porque si bien tienen mayor producción los problemas son similares y si bien tienen subsidios los costos de ellos son mucho más altos. Los agricultores están por ir a Madrid en masa, aquellos cuando se enojan rompen todo. Este es un problema general. El consumo, hasta ahora, ha ido siempre por sobre la producción, es un producto que nunca te quedás con stock de un año para el otro, se vende con facilidad, quien lo empieza a consumir no vuelve al otro aceite. Además, está la expectativa de consumo de China e India que, en cuanto consuman un poquito, se acabó el problema.
Entonces, la prosperidad de este negocio es muy buena, pero ahora hay un problema de coyuntura importante por sobre stock, por baja de precio internacional y por malas políticas en Argentina.




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