Diputado Roberto Pradines: “Hay que establecer claramente que el aceite de oliva de la provincia de Mendoza es el mejor del país”
Abril 27, 2009
Mendoza, Argentina. Así lo afirmó a PortalOlivicola.com el Diputado Roberto Arturo Pradines, autor de la ley que busca establecer la Denominación de Origen del Aceite de Oliva Virgen Extra de Mendoza, sancionada el 6 de noviembre del 2007.
Por Sofía Gainza. sgainza@portalolivicola.com
Con el objetivo de establecer la Denominación de Origen Mendoza para el Aceite de Oliva Virgen Extra, Roberto Arturo Pradines, Diputado perteneciente al Partido Demócrata, presentó el 20 de agosto del 2004 un Proyecto de ley.
El mismo fue sancionado, convirtiéndose en ley, hace dos años, específicamente el 6 de noviembre del 2007. Sin embargo, según su autor, aún no se ha implementado en su totalidad.
PortalOlivicola.com entrevistó al Diputado para conocer cómo surgió este proyecto, qué beneficios acarrea para la industria olivícola y qué otras medidas considera necesario implementar para lograr un mejor posicionamiento nacional e internacional.
El 6 de noviembre del 2007 fue sancionado el proyecto de ley vinculado al establecimiento de la Denominación de Origen del Aceite de Oliva, ¿en qué consiste el mismo?
La idea fue, en un principio, que Mendoza tuviese una ley para poder incorporarle un valor agregado a todo lo que tuviera que ver con el aceite de oliva.
En el caso específicamente del aceite de oliva, anteriormente Mendoza era el principal productor de aceituna en fresco y de aceite de oliva del país. Como consecuencia de la ley de promoción industrial y diferimentos impositivos comenzaron a crecer las grandes extensiones de plantaciones en provincias como Catamarca y La Rioja.
No obstante ello, el clima sigue favoreciendo en forma categórica a la provincia de Mendoza, lo que demuestra que la aceituna nuestra y con ello la elaboración del aceite de oliva es el mejor del país, sin lugar dudas.
Advertidas de esta condición, las otras provincias beneficiadas se llevan nuestras aceitunas para realizar cortes y mejorar sus aceites de oliva, que no son los mejores y distan mucho de la calidad organoléptica de los aceites de la provincia de Mendoza.
Entonces hay que tratar, a través de una legislación, de establecer claramente que el aceite de oliva de la provincia de Mendoza es el mejor del país y tiene todos los requisitos que establecen los distintos códigos a nivel nacional e internacional.
De esta manera, protegemos acabadamente la producción de Mendoza y evitamos esta manipulación de aceitunas. Ése es el contenido o la génesis del proyecto de ley.
De ahí en adelante, hay que compatibilizar todos los sectores, que no es fácil. Entonces, como consecuencia de ello tuvimos un diálogo que llevó más de dos años hasta que pudimos obtener la ley. En esto debo reconocer que la Facultad de Ciencias Agrarias (UNCuyo) ha tenido una importancia vital en la conformación de este proyecto, la gente del INTA también ha aportado muchísimas ideas y hemos podido ir conformando, en conjunto con las distintas asociaciones de productores de aceitunas en fresco y de aceite de oliva, lo que afortunadamente es ley en Mendoza.
Sin embargo, por la no gestión tanto del Gobierno anterior como del actual todavía no está implementada en toda su amplitud y en todo su alcance. Fundamentalmente porque el gobierno, a través de lo que hoy se conoce como la Dirección de Fiscalización y Control, tiene que tener una presencia puntual en cada uno de los sectores productivos que no existe todavía, porque no cuenta con la tecnología como para poder realizar los análisis tanto de la aceituna en fresco como del aceite de oliva.
Si Mendoza logra tener e implementar en forma completa esta ley y logra imponer la marca Mendoza en el país y a nivel internacional el futuro para el aceite de oliva de la provincia de Mendoza es realmente muy bueno. Ésa es la idea prima de la ley que Mendoza tiene.
¿Cuándo se comenzó a elaborar este proyecto?
Comencé en el 2004 conversando con gente próxima a esta actividad, fundamentalmente con los productores pequeños y, también, con los grandes industriales, porque ellos veían que, si no tenían el acompañamiento del estado, convenía vender directamente a granel ya que no era significativa la diferencia entre venderlo de esa forma y el fraccionamiento.
Entonces, conversando con ellos y tratando de esbozar alguna idea empezamos con una ley que tenía 14 artículos y terminamos con una ley de casi 40 artículos.
Esto demuestra que cuando los actores se sientan en la mesa, cuando la parte científica/técnica (la Facultad de Ciencias Agrarias, el INTA, el INTI) y los distintos exponentes de la industria de la provincia de Mendoza se sientan a dialogar, se puede llegar a tener una herramienta legal que le sirva a todos y a cada uno de los actores de esta actividad.
A grandes rasgos, ¿en qué beneficia esta ley a la industria olivícola?
Si la industria tuviese una mayor presencia por parte del estado en el aspecto de proteger la marca Mendoza, ese producto valdría, indudablemente, mucho más tanto en el mercado interno como internacional.
Ese sólo hecho generaría que toda la cadena, desde la producción hasta la comercialización, obtuviera beneficios importantes. A su vez, esto provocaría que las grandes extensiones que hoy tenemos destinadas a la elaboración de aceituna en fresco se pudieran destinar a la elaboración de aceites, lo que beneficiaría a los otros productores de aceituna en fresco porque verían disminuida la oferta de ese producto para producir aceituna en fresco. Entonces, al mejor sustancialmente un sector también se mejoraría el otro sector.
Esta ley no es que sea la panacea, pero sí va en ese camino. Lamento que el Gobierno no la haya implementado acabadamente, con una política que busque mejorar sustancialmente un gran sector como el olivícola, que da importantes recursos a la provincia de Mendoza.
Por ejemplo, este año es un año malo para los productores olivícolas porque el precio de la aceituna va a ser inferior al precio de la cosecha anterior, pero si pudiéramos sacar una gran cantidad de aceitunas, destinarlas a la molienda y obtener un aceite de oliva de alta gama sería un gran favor para el otro productor, porque las cantidades y los kilogramos serían mucho menores.
A su criterio y a partir del cargo que ocupa, ¿qué considera necesario implementar para potenciar la industria olivícola argentina y, específicamente, la mendocina?
Siempre hay que aprovechar o sacar beneficios de la crisis. Uno de esos beneficios es que si el estado en conjunto con las distintas agrupaciones y asociaciones de la provincia de Mendoza, con las facultades y el INTA armara una gran mesa como para poder discutir este tipo de cosas y llevarlas a cabo implementaríamos, rápidamente, soluciones.
La trazabilidad, la producción, la industrialización y la comercialización tienen que hacerse en conjunto. La comercialización debe ir de la mano con el estado para que eso se pueda volcar en el comercio exterior.
Si España, que es el mayor productor de aceite de oliva del mundo, sigue manteniendo con sus altos y bajos la producción significa que el mundo sigue consumiendo o consume cada vez más aceite de oliva. Entonces, creo que el 100% de todo lo que produce la provincia de Mendoza se podría vender, tranquilamente, a un precio muy bueno que traería ingreso de divisas importantes a la provincia de Mendoza. En eso el Gobierno no está.
Se tendría que acompañar como cuando, en su momento, la industria vitivinícola estaba en crisis y se formaron esas agrupaciones. Se debería tomar una política económica de estado que involucre a todos los actores para poder potenciar algo que Dios nos ha dado que es clima. Esta diversidad entre el frío y el calor hace que el aceite de oliva de la provincia de Mendoza sea el mejor, eso lo ha hecho la propia naturaleza y lo tenemos que aprovechar.
Mendoza es asociada nacional e internacionalmente con el vino, ¿de qué manera se podría lograr que también se la asocie con el aceite de oliva?
El trabajo del vino viene de hace muchos años y se pudo implementar el malbec en el mundo, de hecho, cuando se dice malbec se piensa en Argentina. Con el aceite de oliva no va a ser tan fácil porque, en el mundo, hay aceites de oliva muy buenos, pero se puede competir.
De alguna manera los actores van a tener que sentarse en la mesa y van a tener que acordar, como acordaron en su oportunidad los sectores del vino para poder cobijarse dentro de una variedad como el malbec que, a su vez, traccionó otras variedades.
En este caso, vamos a tener que cobijarnos en el aceite de oliva virgen extra, que es muy bueno en Mendoza, para que traccione a toda la industria olivícola. No hay otra alternativa: si no se juntan todos los actores, creo que no hay una salida rápida y buena.
Tenemos que acondicionar y valorizar todo lo que tiene que ver con el campo y después vamos a tener la industria. Una de las patas que tiene Mendoza es, además del vino, la olivicultura. Pero no se ha hecho nada, hemos tenido gobiernos que no han apuntado a nada, solamente por la presión de los distintos sectores se sentaron en una mesa y, por eso, se formaron este tipo de cosas como la COVIAR con el vino. Pero todavía no lo hacen con la industria de la aceituna.
En estos últimos años, el Estado se ha retirado de implementar políticas en ese sentido, solamente ha trabajado sobre la coyuntura y, fundamentalmente, no ha gestionado y ha hecho politiquería. Creo que se pueden ir haciendo cosas para ir marcando, como la implementación de la Denominación de Origen del Aceite de Oliva Virgen Extra.
Con esto podemos llegar a tener un polo de atracción macro y macroeconómico en la provincia de Mendoza que sirva para desarrollar un sector amplio que genera muchos ingresos y que ubica a Mendoza con un producto top que compite de igual a igual en cualquier lugar del mundo, como ocurre con el malbec.
Fuente: www.portalolivicola.com




Comentarios
Tenes algo que comentar?