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Productores de aceitunas con dificultades de demanda y precio

Junio 8, 2009

Mendoza, Argentina. A pesar de una magra cosecha en el país, en el bien abastecido mercado internacional la demanda no termina de despertar y los valores siguen planchados. Gran incertidumbre a futuro.

Con precios internacionales planchados, demanda retraída y un mercado mundial muy bien abastecido por los productores del Hemisferio Norte, la actividad olivícola argentina estaría enfrentando el más difícil momento en la última década, a pesar de que cayó muy fuerte la producción en todo el país.

Con precios estables o en descenso respecto de la campaña anterior y costos de producción muy por encima de los de ciclos previos, los productores de aceitunas de Mendoza (y del resto del país olivícola) ya van sacando punta al lápiz rojo para cuando tengan que ponerle números al balance de este año, aunque todavía falte más o menos un mes y medio para terminar la recolección de aceitunas aceiteras en Mendoza y San Juan.

Es que, a pesar de una merma muy importante en los volúmenes cosechados y un mercado que en los últimos dos meses (al menos en el caso del aceite de oliva) se habría tonificado por una recuperación de la demanda internacional, la industria local no estaría en condiciones de mejorar los precios a pagar por la materia prima, porque las buenas cosechas de los mayores productores mundiales mantienen deprimidos los valores internacionales.

En primer lugar, en el plano productivo fue un mal año, en todas las zonas productoras. En el segmento de las aceitunas para conserva, se estima que la cosecha cayó el 50%, considerando el promedio de las variedades producidas con ese destino.

En el caso de la Arauco (que representa más o menos la mitad de las conserveras producidas en Mendoza) la caída podría haber superado el 70%, según estimaciones coincidentes del sector. En otras provincias la participación relativa de ese cultivar es menor. En San Juan, como en La Rioja y Catamarca, tienen un peso relativo mayor cultivares como Manzanilla, Empeltre, Farga, etc.

Las heladas tardías de la primavera 2008 castigaron duro a los olivares de Arauco; aunque se admite que ya el año pasado, muchos agricultores no estuvieron en condiciones de invertir lo que hubiera necesitado el monte para un adecuado desarrollo, lo que también habría contribuido a bajar los rindes, hasta dejar un volumen de algo más de 10 millones de kilos sobre los alrededor de 50 millones que podría llegar a producir la provincia en un año normal.

Pero la muy baja cosecha y la consecuente restricción de la oferta (estamos hablando de menos del 30% de lo disponible un año atrás, para esa variedad, en Mendoza) de ningún modo se correspondió con el repunte en los precios que algunos hubieran podido esperar. Se ha pagado más o menos lo mismo que el año pasado ($ 1,50 el kilo, en promedio).

Si se tiene en cuenta la inflación en Argentina y el aumento en la cotización del dólar, podría decirse que el precio ha bajado, aunque en términos nominales la cifra sea casi la misma.

Productores consultados estiman que la suba en los precios de fertilizantes y agroquímicos aplicados al ciclo 2008 (del que surgió la producción cosechada este año) y la mano de obra empleada, ha fluctuado, en promedio, entre un 35% y un 40% respecto de la campaña 2007 (cuya producción se cosechó y elaboró en 2008).

El resto de las conserveras -como generalmente ocurre- habría tenido una cuota adicional de oxígeno. Algunos no descartan que, en el caso de la Manzanilla, por ejemplo, se hayan pactado valores de entre $ 1,70 y $ 1,80 el kilo.

Las aceiteras

Con un volumen cosechado de entre 60 y 70 millones de kilos en todo el país (según proyecciones preliminares, aunque habrá datos finos al final de la cosecha), la fruta destinada a la elaboración de aceite no logró mejorar la performance productiva del 2007/2008 (aunque no la empeoró tampoco), que fue un período de baja producción.

Este año, el leve repunte que puedan haber logrado los montes de Mendoza (que con sus 20 a 25 millones de kilos de este año está en alrededor del 50% de lo que podría considerarse su producción normal) y San Juan (que terminaría aportando otro tanto) sería licuado, con creces, por la brusca caída que sufrieron, también por razones climáticas, las producciones de La Rioja y Catamarca.

Los olivares del Norte son particularmente sensibles al frío, de modo que las heladas, que ocurrieron con las plantas en floración, virtualmente diezmaron los montes.

Algunos hablan de una cosecha equivalente al 10% de la del año pasado en Catamarca (¡90% menos!) y en La Rioja, el 30% de una cosecha normal. Se habla de entre 10 millones y 15 millones de kilos cosechados, en cada provincia.

Desde el punto de vista del precio, la situación de la producción destinada a la elaboración de aceite es peor que la de conserva. Rodolfo Vargas Arizu, productor e industrial de Mendoza, admite que las aceitunas aceiteras se han negociado a precios que se ubican casi un 30% por debajo de los pagados el año pasado. “El año pasado se pagó $ 1,40 de promedio, y este año se va a pagar $1,00″.

El empresario, que preside el Comité Olivícola de Mendoza (COMEN), no duda en afirmar que “la situación del sector es muy mala; la peor de los últimos diez años”.

El mercado

La caída en la producción nacional de ninguna manera se ha reflejado -como queda expresado- en mejores precios para el productor.

Esto tiene que ver con las condiciones del mercado internacional, donde la participación argentina es mínima, a pesar de ser el destino mayoritario de su producción (80% del aceite de oliva).

La oferta de aceite de nuestro país representa alrededor del 2% de la de España, que detenta el 70% de la producción mundial. Le siguen Italia, Grecia y Portugal. De modo que nuestros exportadores dependen de un mercado en el que no son formadores de precios.

En ese mercado, que hoy está suficientemente abastecido por los grandes productores del Hemisferio Norte (más de aceite que de aceitunas en conserva), los precios han bajado; por lo que una zafra acotada en Argentina no mueve la aguja del “mundo olivícola”. No van a faltar aceitunas (y aceite) en el mundo porque Argentina haya tenido una magra cosecha.

Consecuentemente, nuestra situación no va a determinar ninguna presión de la demanda que pudiera tonificar los precios.

De hecho, las ventas internacionales se han retraído (este negocio también sintió el efecto de la crisis mundial) y las cotizaciones han seguido cayendo. Por estos días está cotizando a 1.800 euros la tonelada; y es preciso recordar que el año pasado estaba en el orden de los 2.700 euros/tn.

El futuro

Vargas Arizu reconoce que, con este escenario “el panorama agrícola es muy malo”; mientras que “la parte industrial está en recuperación: se están recuperando los volúmenes de venta, que habían caído en noviembre, diciembre y enero, que fueron muy malos”. Pero insiste en que “para la producción el panorama es muy complicado, porque los precios no se van a modificar mucho, si es que se modifican, y los costos han subido mucho”.

Pone como ejemplo que “el costo de cosecha representa el 50% del valor del producto. Advierte que este año quedó mucha aceituna en la planta (como quedó durazno, ciruela, etc.) lo que, dicho sea de paso, atenta contra la sanidad del cultivo y las posibilidades de recuperar su producción en ciclos siguientes.

El dirigente reconoce que “esto va a ser un problema para los años que vienen, porque la gente no podrá trabajar los olivareres en ninguna de las provincias productoras; con el agravante que parte de San Juan, y sobre todo Catamarca y La Rioja tienen que regar con agua de pozo, el costo, por el uso de energía, es mucho mayor”.

El industrial no duda en asegurar por otra parte que, ante la posibilidad de una producción también escasa en el próximo ciclo por el deterioro de los cultivos desatendidos, “se traerá de afuera”. Recuerda, en ese sentido, que “ya se trajo de afuera aceite y aceituna cuando faltó acá, en el 2000, después de la helada del ‘99.

Pero para este año, al menos, va a alcanzar. Estima, de todos modos, que podría llegar a faltar aceituna en conserva hacia finales del año, aunque para el aceite de oliva las condiciones son distintas.

Habría stock en el mundo, por lo que la industria local espera poder abastecer cómodamente el mercado interno (que ha caído “aunque hoy, aquí, una lata de aceite de oliva vale lo mismo que en el 2003″ dice) y sus compromisos de exportación, que concentran la mayor parte del negocio olivícola nacional.

La producción argentina de aceite de oliva tiene por principales destinos Estados Unidos (en particular con aceites a granel); Brasil (fraccionado) y México. También compran Uruguay y Colombia).

Fuente: www.losandes.com.ar

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