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Ajustan mecanismos oficiales para ayudar a implementar BPA

junio 29, 2009

Mendoza, Argentina. A partir de 2010 son obligatorias, pero la exigencia será gradual. Definen puntos críticos para aplicar Buenas Prácticas Agrícolas. Uno de ellos es la calidad del agua.

Profesionales y técnicos de los organismos oficiales de las provincias productoras de frutas participaron en Mendoza de un taller de Actualización en Buenas Practicas Agrícolas en la Cadena Frutihortícola, y al cierre de esta edición se redactaban las conclusiones sobre los puntos críticos provinciales para la implementación de las BPA.

El encuentro, realizado en la sede del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria (ISCAMEN), fue organizado por la Comisión Nacional de Buenas Prácticas Agrícolas y la Subsecretaría de Programación Agroalimentaria y Gestión de Calidad de Mendoza. Participaron representantes del INTA; la COVIAR; el INV; la Unidad de Evaluación de Impacto Ambiental en la Actividad Agropecuaria, Secretaría de Medio Ambiente; el INTI y funcionarios de la Secretaría de Fruticultura de Río Negro.

Estos talleres son una actividad que la SAGPyA comparte con el sector público provincial desde el año pasado, con la finalidad de detectar los puntos críticos que enfrentan las provincias para llevar adelante la implementación de las Buenas Prácticas Agrícolas.

Este diagnóstico permite la propuesta anticipada de políticas para facilitar la futura puesta en marcha de las actividades que deben ejecutarse en el marco de las BPA, de cumplimiento obligatorio a partir del 2010.

La Ing. Agr. Amanda Fuxman, coordinadora del Programa de Calidad de Alimentos Argentinos y de la Comisión Nacional de Buenas Prácticas Agrícolas (dependiente de la Secretaría de Agricultura), aclara que la incorporación de BPA a partir de 2010 será gradual, “y la idea es que lo que se inicie como primera etapa, sea sin costos para el productor; como capacitación y realización de registros”.

Advierte que cada caso es particular (respecto de las necesidades del productor para cumplimentar la norma); pero estima que no serán demasiado costosas, aunque “dada la situación actual -reconoce- tienen que tener el acompañamiento de algún financiamiento”.

Ese tema (entre otros) precisamente, se está trabajando en estos encuentros. La fuente de recursos para implementar el mecanismo. Es por eso que todavía no han hecho una campaña de promoción y difusión a nivel nacional. “Estamos trabajando en la consolidación del mecanismo para que, cuando venga el productor, tanto desde la Provincia como desde la Nación, estén disponibles las herramientas para dar la solución que corresponda”.

Entiende que el sector frutícola “ha avanzado muchísimo (en la internalización del concepto de las Buenas Prácticas); y tanto en sector privado como público están muy interesados, porque este sistema de aseguramiento de calidad permitirá ampliar el número de productores puedan actuar como proveedores de las firmas más grandes”.

La ingeniera Fuxman admite que el sector que en mayor medida preocupa es el de producción de hortalizas y de aromáticas. El primero de ellos, particularmente, “porque la cantidad de horticultores y su situación, en todos los cinturones verdes del país, realmente nos preocupa”.

Ser eficientes

Amanda Fuxman recuerda que “ni el Estado provincial ni el Estado nacional empiezan de cero porque todos hemos estados trabajando, en lo últimos siete años, en Buenas Prácticas; es decir que, no creo que a ningún productor le resulte una palabra nueva, lo que sí puede ser nuevo es el ímpetu que se va a poner en este trabajo porque antes eran de aplicación voluntaria y ahora estamos hablando de la obligación de incorporarlas”.

De todos modos, aclara que “no nos interesa hablar de la obligatoriedad (aunque sea una exigencia en función de la inocuidad de los alimentos), sino de eficiencia en la aplicación de las normas, porque para nosotros las buenas prácticas agrícolas no son solamente un depósito en condiciones adecuadas, o tener las instalaciones sanitarias, sino también que quien haga el recorrido para la implementación de BPA, pueda dar (al productor) consejos de manejo, lo que podríamos llamar una Buena Práctica Agronómica, para demostrar la forma de obtener mejores rendimientos, poder detectar costos ocultos, lograr ahorros…”

“La profesional resume, en este sentido, que se proponen trabajar simultáneamente sobre la inocuidad de los alimentos, la seguridad del trabajador rural y la eficiencia productiva y el aumento de rindes, que implica mayores ingresos”.

Cómo hacerlo

La forma de implementar estas acciones es algo que se está evaluando en cada provincia, con los organismos públicos. No está claro aún si se aprovecharán estructuras organizativas propias de los productores, si crearán nuevos esquemas que permitan acotar la labor a partir de algún determinado criterio, como tipo de producción, características agroecológicas de los distritos productivos, etc.

Fuxman aclara que “nuestro interés, sí, es que esto no se determine desde Buenos Aires, sino que las provincias y los privados tengan participación directa, evitando generar mayor demanda de recursos humanos y financieros ; y nos interesa ver cómo se podrían regionalizar cada una de las comisiones, que después viajarían a Buenos Aires (o saldríamos nosotros a las regiones) para ir teniendo un panorama de las distintas realidades regionales” y hacer más ejecutivas las decisiones y la gestión en general.

Por lo pronto, en Mendoza ya se viene trabajando. “La iniciativa de la Secretaría de Agricultura de la Nación nos encuentra con un programa en marcha” dice el Ingeniero Agrónomo Lorenzo Ferretjans, presidente del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza.

La iniciativa que lleva adelante el ISCAMEN va dirigida, por una parte, al pequeño productor; en este caso apoyándose en un convenio oportunamente celebrado con la Subsecretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar de la Nación.

“Por otra parte -subraya el funcionario- estamos también con un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo dirigido específicamente al tema de Calidad (próximo a implementarse) que nos permitirá contratar profesionales para que puedan desarrollar dentro del sector productivo pequeño y mediano, todo lo atinente a Buenas Prácticas, incluyendo, al sector ganadero y al sector de manufacturas”.

Aclara que todo esto se está trabajando con distintos organismos, según su área de incumbencia, como el INTA, el Senasa, el Departamento General de Irrigación, el INTI, etc.

Fuente: www.losandes.com.ar

 

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