Mejor riego, mejor aceite de oliva
Julio 1, 2009
San Juan, Argentina. Nuevos ensayos de riego inteligente revelaron que si se riega con la cantidad de agua adecuada se obtiene mejor calidad en el aceite. El objetivo a futuro: identificar el tipo y calidad del suelo para planificar un riego más eficiente.
Hace dos años y medio se instalaron en un olivar censores de humedad para detectar las necesidades hídricas del cultivo y, de acuerdo a los resultados preliminares, se obtuvieron dos conclusiones: que el ahorro de agua es significativo y que regando en la magnitud y frecuencia adecuadas se mejora la calidad del aceite.
Así lo explicó el investigador del CONICET, Flavio Caprado, quien se incorporó a la investigación que desarrollan en el INTA para cooperar desde el Instituto de Automática dependiente de la UNSJ.
“En el instituto se desarrollo el censor y luego de lograrse uno que no fuera destructivo es donde entro a intervenir yo para establecer un sistema de control de lazo cerrado que permita ocupar la información de humedad aportada por el censor para incorporarla a un sistema de cómputos que decidirá el momento de regar y la cantidad justa para que ni se pierda agua ni sea insuficiente para el cultivo”, señaló el profesional.
Los ensayos se están haciendo en un olivar con la variedad Arbequina y, según explicó Caprado, durante la temporada 2007-2008, cuando se puso en marcha el sistema, se verificó la viabilidad del procedimiento. Ahora se han aplicado estrategias de riego para que una vez elaborada el aceite se verifique su calidad obtenida en función de los diferentes regímenes de riego y los resultados de estos ensayos estarán en el próximo octubre.
La experiencia del 2007 arrojó resultados preliminares pero esta temporada esperan obtener mayores especificaciones, “cuando se puso el sistema a prueba comprobamos que utilizando diferentes estrategias de riego se mejoraba la calidad del aceite y con respecto a la cantidad de agua utilizada hemos detectado casi un 40% de ahorro. Queda constatar como ese ahorro redunda en el rendimiento productivo del olivar” manifestó el investigador.
De acuerdo a los resultados obtenidos hasta ahora Caprado señaló que han notado que el productor riega de más. “El agricultor al momento de poner en funcionamiento el sistema de riego por goteo o aspersión riega, por ejemplo, siete horas por cuatro días y eso implica colocar una lámina de agua muy grande que a lo mejor ese suelo no retiene entonces de ese riego solo cuatro horas fueron efectivas” explicó.
En función de este escenario es que el grupo de investigadores propone un “control de riego de alta frecuencia” según el cual se riega una o dos veces por día en pocas cantidades, esto es una hora o media hora cada 12. Otra estrategia de mayor frecuencia es regar cada 15 minutos, por hora, donde entran a jugar otras variantes que se están investigando.
De una y otra forma la idea es que el agricultor se anime a regar lo justo. “Lo que buscamos es un punto de equilibrio entre el ahorro del agua, mayor rendimiento productivo del olivar y mejor calidad del aceite”, afirmó Caprado
Hacia la diferenciación de zonas
Si bien en San Juan muchos productores de olivo ya tienen instalados sus sistemas de riego establecidos de acuerdo al diseño de plantación tradicional donde se aplana la tierra, se mejora y se hacen marcos de plantación cuadrados, denominados cuarteles, las investigaciones están avanzando para que el día de mañana puedan hacerse identificaciones del tipo y calidad del suelo para planificar un riego más eficiente.
Mientras aquí se hace un sistema de riego por cuartel en otros países se usa la técnica de “parcela agronómica homogénea” que, según explicó Caprado “consiste en hacer un estudio de toda la tierra donde se piensa plantar y se determina inclinación, calidad de suelo, las parcelas se dividen en formas que no necesariamente tienen que ser cuadradas sino de acuerdo a las características del suelo y por cada zona se instala un sistema de riego distinto”.
“De esa forma si en una finca de 600 hectáreas se detectan tres tipos de zona, una arcillosa, otra arenosa y otra normal los goteros y marcos de plantación que se van a utilizar en una zona arcillosa que retiene más agua serán diferentes a los instalados en una zona arenosa donde drena más el agua”, ejemplificó.
Hacia ese concepto se están orientando los trabajos de los profesionales del INTA y del Instituto de Automática a través de los controladores de riego instalados en diferentes zonas.
Caprado detalló que los productores, con los que están trabajando, instalaron dos censores por zona, “lo ideal por zona es no menos de dos y si son más de 10 hectáreas habrá que poner mas para detectar puntos significativos no solo para monitorear el desarrollo del cultivo sino tan bien el sistema de riego”, precisó.
Además se han estado haciendo monitoreos sobre las plantas en tres zonas distintas y dentro de cada zona con cuatro puntos de medición que abarca cada uno tres olivos.
Fuente: www.agroynegocios.com




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