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Vendedores de maquinaria confían en recuperar parte del terreno perdido

Julio 6, 2009

Argentina. Destacan la vocación del productor de reinvertir en la explotación a pesar de las dificultades. El conflicto del Campo y la crisis global provocaron caídas de 40% a 65% en las operaciones.

Con una pequeña “luz al final del túnel” que comenzó a percibirse hace poco menos de un mes, fabricantes y concesionarios de maquinaria agrícola en la Región creen que podría comenzar a recuperarse el mercado, como para terminar -en seis meses más- un año con menos nivel de incertidumbre y hasta quizás con resultado positivo.

Luego de un fuerte retroceso que, según las empresas y los segmentos del mercado, se había situado entre el 40% y el 60 al 65% entre el tercer trimestre de 2008 y los inicios del segundo cuarto de 2009, los representantes de las principales marcas reconocen que, por la forma como venía dándose la actividad, no tenían -como ahora- tantas expectativas a favor de una cierta oxigenación del mercado.

Ello podría contraponerse, aunque relativamente, con las proyecciones de algunos analistas nacionales respecto del futuro de las inversiones en el país.

El escenario parece haber cambiado en alguna medida, y si bien están todavía por debajo de los niveles de ventas que tenían en el 2007 para esta época, aseguran que recién ahora se están concretando operaciones sobre las que venían trabajando -con poco éxito- durante los últimos meses.

Héctor Schmir, presidente de la Sociedad Anónima que lleva su nombre (la concesionaria oficial John Deere en Cuyo) revela que “empezamos a sentir en octubre-noviembre la crisis del Campo que había estallado en la Pampa Húmeda en los primeros meses del año pasado”.

Porque “las cosas acá siguieron funcionando por inercia, con créditos que estaban otorgados, gente con maquinaria señada, contratos previos… que nos permitieron ir cerrando operaciones. Para nosotros -en la práctica- se cortó en noviembre, cuando la situación se agravó inclusive por la situación internacional”.

Así, con un escenario complicado para el sector agrícola (“la principal actividad en la región, enfocada tanto al mercado interno como a la exportación”) el empresario revela que registraron un descenso importante en el nivel de transacciones, al punto que “las ventas tienen que haber caído entre un 60% y un 65%”.

Este retroceso se reflejó prácticamente en todas las líneas, incluidos tractores de distintas potencias, cosechadoras de uvas y de olivos, prepodadoras, implementos agrícolas en general, que son los bienes de capital que comercializa la firma.

En el caso puntual de los tractores “estuvimos vendiendo bien en la zona hasta noviembre, más o menos, cuando tuvimos la mayor caída” en el nivel de operaciones, reafirma Schmir, “y recién ahora, hace alrededor de treinta días, empezamos a cerrar negocios que veníamos hablando desde hacía meses. Yo tengo esperanza que podamos terminar un año positivo”.

El empresario señala que aún en años normales “hay una cierta estacionalidad en la venta de tractores y maquinaria e implementos en general, dada por los ciclos productivos; porque la gente no toma la decisión de comprar hasta no ve nos resultados de la cosecha y si logra por su producto el precio que considera suficiente para resolver una inversión importante”.

Pablo Yúdica, gerente de la División Agrícola de Empresa Palmero (concesionario de Massey Ferguson y Agco Allis), coincide en que “desde principios del año pasado hasta mediados de septiembre-agosto venía bien, los concesionarios tenían un buen número de ventas y esperábamos que siguiera así; pero en esos meses empezó a decaer”.

Coincide en que “ya veníamos complicados por la situación del año a nivel país, y después por la crisis global, (por lo que) el productor guardó reservas -si las tenía- y postergó la decisión de compras”. El ejecutivo apunta que “desde enero hasta abril del 2009 se siguió sintiendo (la caída) en mayo y junio se hicieron ventas; pero si tomamos el promedio de lo hecho el anterior año, las ventas bajaron casi un 40%”.

Lo atribuye a que “a fines de febrero y marzo el productor vitivinícola estaba abocado a la cosecha, donde obviamente se postergan todas las inversiones importantes porque la prioridad es pagar la cosecha y esperar que la bodega haga las liquidaciones”.

Yúdica hace foco en ese sector, porque, según su evaluación “es el que quedó en mejores condiciones, porque lo que es frutales y olivos no han tenido los precios que se esperaban y por eso le han dado prioridad a otras inversiones menores, que no han sido justamente el tractor (porque no nos olvidemos que hoy un tractor chico está a más de U$S 25 mil)”.

Apunta, precisamente, a la cuestión cambiaria como otro de los factores que han incidido. “La mayoría de los productores comercializa sus productos en pesos -indica- y hoy, al hacer la cuenta, les sale casi un 30% más en pesos; y éste ha sido uno de los motivos por el cual las ventas se han visto perjudicadas”.

El tiempo dirá

Hay que reconocer que un tractor no se compra todos los años, sino que es una decisión pensada, que se hace efectiva después de la cosecha. “Claro que, en años realmente buenos -apunta Schmir- cuando existe la seguridad de poder vender, cuando el producto vale (o por lo menos tiene un valor asegurado) esos ciclos se van allanando un poco, en el sentido que no se traslada plenamente esa estacionalidad de la producción agrícola al mercado de maquinarias”.

Pero este año, “con problemas internos y problemas externos, el productor está en situación de incertidumbre; y aunque quizás necesite invertir para seguir adelante con su proyecto, no está muy claro cuándo va a finalizar la crisis…”. Además, “en el orden interno se estaba muy pendiente de las elecciones y ése era otro factor que frenaba las decisiones porque no está claro cómo seguirá esto”.

Pero Schmir dice que “tenemos muchas expectativas y somos muy optimistas”. En este punto, se impone la pregunta: ¿Optimistas porque el resultado de las elecciones podría llegar a cambiar las perspectivas? La respuesta es tan breve como inequívoca y contundente: “Exacto”. Confía en que “el tiempo va a darnos por lo menos algún indicador que nos permita tomar decisiones a más largo plazo”.

Schmir entiende que el escenario nacional tiene peso propio, independientemente de lo ocurra en el mundo).

“Hay una realidad que tenemos que comprender, sentencia el empresario-: el país tiene lo que el mudo necesita, fundamentalmente alimento; y si a los recursos naturales les agregamos valor, de manera de poder ofrecer productos elaborados, nuestras posibilidades aumentan muchísimos. Pero debería haber políticas para instrumentarlo. Por eso tiene tanta importancia el sistema político. Porque si no contempla la posibilidad que el productor crezca en una actividad de complementación y le añada valor a su producto y que promueva las agrupaciones (en cooperativas, consorcios, etc) que le abra las puertas de la comercialización, que es donde yo veo que está el mayor problema, porque el problema más grande no es producir. A todo aquel que tenga la iniciativa, hay que darle las herramientas para que pueda salir al mundo a vender”.

De todos modos, el empresario asegura tener “muchísima esperanza; somos muy optimistas en cuanto al futuro, porque creemos en nuestro país y en la gente que produce, y porque tenemos lo que el mundo necesita”.

De igual modo, Yúdica confía que “en lo que queda del año agrícola, se van a hacer otras ventas, porque ya está habiendo liquidaciones de bodegas, y eso hace que el viñatero pueda disponer de los valores, haga su proyección para el resto de año y seguramente va a invertir en maquinaria agrícola. Igual los que decidieron vinificar, las mismas bodegas compran el vino y también por ese lado va a haber valores para hacer operaciones”.

Admite, de todos modos, que “lamentablemente no ha habido muchos créditos especiales para el agro, salvo los del Fondo Para la Transformación (de Mendoza), que son bastante blandos, a tasas fijas en pesos. A los bancos (con tasas que son bastante altas) el productor no ha tenido acceso porque no le dan los números.

La fábrica tiene un sistema de crédito, pero podemos hablar de tasas bancarias normales, nada de tasas especiales”.

Fuente: www.losandes.com.ar

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