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Olivareros respiran tras pasar 240 días en el infierno de la ruina

julio 30, 2009

Jaén, España. Si bien el precio actual del aceite de oliva no hará ricas a las familias jiennenses, tiene tendencia ascendente al igual que su cotización lo que se traduce en un estímulo de la venta.

El precio actual del aceite de oliva no hará ricas a las familias jiennenses, pero el “fantasma” de la ruina está un poco más lejos. Para sacar un kilo de zumo de aceituna de las bodegas de las cooperativas y de las almazaras de Jaén hay que pagar en una operación a granel, como mínimo, 2 euros.

La cotización de la grasa de la que depende el 30% de la economía de la provincia ofrece indicios que invitan al optimismo. Hace un año, si a un olivarero se le decía que vendería su aceite de oliva a 2 euros, prácticamente, se “tiraba de los pelos”.

En cambio, ahora tampoco es que sea una magnífica noticia, pero sí que da un respiro. Se debe a que los hombres y las mujeres del campo lo han pasado muy mal y, si se mantiene la tendencia, puede que comiencen a pasarlo “regular tirando a mal”, lo que concede un soplo de aire fresco.

Los oleicultores llevan 240 días en el infierno de la ruina. Es el tiempo que ha transcurrido desde el 29 de noviembre hasta ahora, que fue la última jornada que el Poolred de la Fundación del Olivar mostraba operaciones medias de venta a granel en origen por encima de los 2 euros el kilo.

Esta semana el mismo indicador aseguraba que el aceite de oliva salía de las almazaras industriales y cooperativas españolas a 1,985 euros por kilo. No obstante, respecto a este mecanismo se ha de tener presente que los productores jiennenses venden un poco más caro que los españoles, por lo que se puede aseverar que las aceiteras de Jaén ya están por encima de las dos divisas europeas.

Y lo mejor es que el precio tiene tendencia ascendente, lo que fomenta la venta. La explicación es tan sencilla como que, cuando el precio cae, los operadores no cierran la operación. Se esperan unos días para ver si baja más, por lo que se produce una paralización de la comercialización. De esta forma, los productores suelen reducir aún más la cotización para mantener un nivel de ingresos adecuado para su actividad. Por ello, la propia ley de la oferta y la demanda genera una devaluación del producto, que busca incentivar la compra. Pero, realmente, tampoco se adquiere más zumo de aceituna porque los operadores esperan. En cambio, cuando el valor sube, ocurre lo contrario. Si se necesita caldo, se compra antes para evitar que suba más de precio.

La cotización del aceite de oliva es ascendente. Hace una semana, un kilo costaba 1,91 euros en origen. Ahora, está a 2 euros. El mercado oleícola es muy sensible a las decisiones y movimientos estratégicos de las empresas y las administraciones. El incremento del valor está influido, sin duda, por la puesta en marcha del protocolo de almacenamiento privado, por la buena campaña de comercialización marcada por la venta de 116.000 toneladas en el último mes de junio y porque se estima que el enlace (aceite que sobra de una campaña y pasa a la siguiente) no será muy elevado. Sin embargo, el verano también tiene sus particularidades que influyen en la evolución de los precios.

Tradicionalmente, julio ha sido un mes bueno para el sector, tanto en la cotización del producto como en el volumen de ventas. La explicación radica en que agosto era malo en operaciones, ya que las principales empresas tenían a sus ejecutivos de vacaciones, por lo que la comercialización bajaba. En la coyuntura económica actual, que está marcada por una crisis de liquidez y problemas de financiación, parece complicado que se produzca un parón tan brusco en las operaciones, ya que la distribución tiene menos recursos y mantendrá un nivel de compras constante, que estará marcado por las ventas. Pero, se parará un poco. Por ello, ahora se compra más.

Fuente: www.ideal.es

 

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