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Exportadores locales expresan cierto optimismo

septiembre 28, 2009

Mendoza, Argentina. Empresarios locales vislumbran aspectos positivos ante el reciente crecimiento de las principales economías, aunque temen el impacto de problemas internos como la inflación, la situación fiscal y la conflictividad política.

Las principales economías del mundo volvieron a crecer, por lo que se espera una tracción positiva sobre el comercio internacional. Empresarios locales se muestran optimistas, aunque temen el impacto de problemas internos como la inflación, la situación fiscal y la conflictividad política.

Los signos de recuperación de la economía mundial renuevan las esperanzas para las exportaciones locales. Es un hecho que las economías del mundo mejoran sus números, aunque también lo es, tal como repiten expertos y políticos, que el desempleo es un pesado lastre para volver a levantar vuelo.

Frente a este panorama, exportadores locales coinciden en señalar que “recién ahora” se vislumbran algunos aspectos positivos y se puede decir que los momentos más críticos han pasado.

Asimismo, indican los empresarios, la apreciación de las monedas de la región frente al dólar -el real pasó de un mínimo de 2,50 unidades por dólar a 1,83- ayuda a aplacar las expectativas de una devaluación del peso argentino, que se había asentado hacia fines del año pasado.

Dado que las exportaciones argentinas recuperaron competitividad gracias a la apreciación del tipo de cambio de sus principales socios comerciales, se espera un mayor ingreso de divisas.

Proceso que se había estancado con la crisis que comenzó en agosto del año pasado y se profundizó superlativamente a partir de octubre alcanzando sus picos máximos en los meses de noviembre, diciembre y enero.

“Efectivamente, da la impresión que muchos países ya tocaron el piso de la crisis y comienza a existir una tendencia a la suba del comercio mundial, especialmente paralizado entre fines del 2008 y los primeros meses de este año”, señaló Mario Bustos Carra gerente de la Cámara de Comercio Exterior Cuyo.

Para Carra existe cierta “dosis de optimismo” en los mercados internacionales y en algunos importadores de la región. “Los sectores que mejor preparados están, son justamente los que han podido mantener sus clientes, aunque con volúmenes mucho menores que lo que años anteriores, y son los tradicionales de nuestra economía agro-industrial”.

Leve recuperación

Si bien durante el primer semestre de 2009 las exportaciones argentinas de bienes manufacturados, de origen agrícola e industrial, que representan el 70% de nuestras ventas, se contrajeron un 9,2%, en Mendoza crecieron un 10% comparado con igual período del año pasado, ya que en el primer semestre de este año la provincia logró vender al exterior por U$S 769 millones frente a U$S 696 millones de 2008.

“Lo que rescato es que las exportaciones no se han caído como esperábamos. De hecho, las ventas nacionales sí han bajado pero porque están muy sesgadas por otros productos como la soja y el combustible. Cuando Mendoza se compara con el resto del país es muy bueno que no hayan caído las exportaciones”, dijo el gerente de ProMendoza, Marcos Abihaggle.

Los grandes rubros de la producción provincial mantuvieron en el primer semestre del año las tendencias que venían mostrando antes de la crisis: las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) crecieron un 16,48% y las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) un 19,22% interanual respectivamente.

Por su parte, los Combustibles y Energía y los Productos Primarios (PP) mostraron disminuciones del 40,25% y 13,04% interanual respectivamente, según datos de ProMendoza.

Vale aclarar que el año pasado las exportaciones mendocinas también sufrieron los efectos de la crisis del campo. Los cortes de rutas y bloqueos afectaron el tránsito por las rutas y la llegada a puerto, mientras paralelamente se producían demoras en los embarques.

“La mejora del sector por ahora es sólo una expresión de deseo. Se va viendo alguna recuperación y los números son un poco más alentadores. Cuando se habla con importadores de distintos países están con un ánimo diferente al de fines del año pasado cuando se creía que el mundo se venía abajo”, sostuvo Alberto Carleti, gerente de ventas de Establecimiento Frutícola Carleti.

El empresario indicó que Mendoza está exportando entre 250 y 300 mil cajas de cerezas por año pero los precios aún son bajos para cubrir los costos. “La lectura que hacemos es que fue una temporada muy mala, los mercados internacionales no demandaron. Como veníamos, este año tendríamos que haber crecido entre un 20 a 30% más que la temporada pasada”.

Carleti aún no puede vaticinar lo que va a suceder el año que viene con la comercialización de productos en fresco y con la cereza en particular.

“Sin embargo, coincidimos con los datos oficiales de que habría una leve mejoría para lo que queda del segundo semestre tomando en cuenta que los mercados internacionales han repuntado”.

No obstante, advierte Emilio Brandi, empresario del sector de la aceituna, hay dos factores que todavía impiden afirmar que la recuperación de la economía local será robusta.

“Primero, el mundo ya no es lo que era. La economía puede crecer, pero no como antes, y después están los factores domésticos, que van a frenar los engranajes de la economía local. Entre los factores endógenos los más importantes son la inflación, la situación fiscal y la transición política de acá hasta 2011, que trae gran incertidumbre”.

Para el exportador ya se nota una leve recuperación en los mercados con buenas perspectivas de ventas para el año que viene. “Notamos una mejoría para este segundo semestre principalmente por el cambio competitivo que tenemos con Brasil por la baja en el real”.

“Lo que más nos preocupa es que la fruta fresca tuvo el año pasado un golpe muy fuerte. Sin embargo, este año los mercados muestran signos de recuperación y las perspectivas de los compradores están mejorando. El mercado está más demandante, más allá de que hay un cambio estructural en la economía mundial”, agregó Abihaggle.

El mosto, uno de los principales productos exportables y que en los últimos años fue la base del equilibrio en el mercado vitivinícola, evitando así los sobre stocks de vinos, tuvo una preocupante caída del 40% y también bajaron las exportaciones de pulpas de frutas y de ciruelas desecadas.

Sin embargo, el repunte en la demanda de vino embotellado en mercados como el norteamericano y el canadiense explica que en los primeros siete meses del año las ventas al exterior del sector hayan registrado una suba de 13,7% en volumen y de 12,3% en dólares.

Rompiendo barreras

Según informó la consultora especializada Caucasia Wine Thinking, entre enero y julio de 2009 las exportaciones de vino embotellado superaron la barrera de los 100.000 millones de litros por un valor de U$S 307,3 millones. Este fuerte crecimiento sirvió para compensar la caída de más de 36% que registraron las ventas de mostos.

A la hora de entender la buena performance de la industria, todas las miradas están puestas en los Estados Unidos y Canadá, que no sólo se consolidaron como los dos principales destinos del vino argentino (juntos explican casi la mitad de las exportaciones del rubro), sino que también crecieron en lo que va del año, con tasas superiores al 40%.

“Nuestro país en el 2008 ganó casi un 1,4 puntos de participación de mercado en EEUU y este año está creciendo a tasas apreciables. Si consideramos que la participación de Australia y países europeos está en caída, esperamos que parte de ese mercado perdido lo puedan seguir ganando nuestras bodegas”, indicó Mario Giordano, gerente de Wines of Argentina.

“Evidentemente se está dando en todos los mercados un corrimiento hacia arriba de la posición argentina y de los países que exportan, desde la oferta y la demanda de vinos argentinos. Es un momento de oportunidad, pero hay que acompañarlos con los fondos necesarios para promoción”, explicó Giordano.

Sumar tecnología

Aquellas empresas que decidieron apostar por sumar tecnología en sus procesos también notan una leve mejora para este segundo semestre, sin embargo a la hora de exportar señalan las trabas burocráticas y fiscales que impone el gobierno a las pymes.

“Las regulaciones aduaneras del país, y en general del comercio exterior, son un obstáculo importante para las empresas argentinas, en especial para las de menor tamaño”, sostuvo José Boga director de Fast Maquinarias.

La empresa, que fabrica maquinarias de fraccionamiento de alta gama, exporta a Brasil, Uruguay, Chile y Perú. “Recibimos una orden de compra de Chile y la documentación para exportar nuestras máquinas se demora más de dos meses entre trámites e inscripción. No puede ser que la burocracia de papeles lleve más tiempo que la fabricación de equipos”, explicó Boga. Los costos de exportación, logísticos y de transporte, sumados a políticas no distorsivas comerciales, son los verdaderos pilares microeconómicos de la competitividad local.

“Los movimientos en el transporte de carga en este último tiempo han venido cayendo notablemente y todavía no vemos un repunte real de la actividad. Sí vemos una leve recuperación en los mercados internacionales pero todavía no repercute en nuestra economía”, sostuvo Carlos Mesina de Transporte Mesina.

Todo hace esperar que la bonanza de precios internacionales, motorizada por el proceso de transformación estructural de las economías asiáticas seguirá dinamizando las posibilidades del comercio exterior, y con ello, del desarrollo económico argentino en las próximas décadas.

Al mismo tiempo, los exportadores locales enfrentan una serie de políticas distorsivas en el campo del comercio exterior.

Para el sector agroindustrial y energético se suman a los derechos de exportación, que son más elevados y distorsivos que los vigentes en países de similar nivel de desarrollo, restricciones cuantitativas y prohibiciones discrecionales que agregan una elevada incertidumbre al negocio. Habrá que esperar a ver si la leve recuperación de los mercados internacionales ayuda en parte al repunte de la alicaída economía local.

Fuente: www.losandes.com.ar

 

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