Top

Gerard Saint Hubert, de Cuna de Olivares: “este emprendimiento ofrece una renta perpetua”

diciembre 28, 2009

Mendoza, Argentina. Así lo afirmó a PortalOlivicola.com Gerard Saint Hubert, Director Ejecutivo de la primera empresa argentina de fideicomisos olivícolas. Y agregó, “este proyecto pretende producir por más de 100 años.”

Por Sofía Gainza. sgainza@portalolivicola.com

Cuna de Olivares es la primera empresa argentina en desarrollar fideicomisos olivícolas. Ya llevan tres emprendimientos, dos de ellos ubicados en la provincia de San Juan y, el más reciente, en Mendoza.

PortalOlivicola.com dialogó con el Director Ejecutivo de la empresa, Gerard Saint Hubert, y con el Gerente Operaciones para Región Zona Cuyo, Juan M. Baeck, para conocer el surgimiento y el estado actual de los tres proyectos desarrollados hasta el momento.

¿Cómo surgió la idea de emprender una empresa de fideicomisos olivícolas?

Gerard Saint Hubert: Alma Cuyana es la razón social de lo que a nosotros nos gusta llamar Cuna de Olivares. Esto surge hace cinco años en San Juan, donde se compra una finca de 250 hectáreas para desarrollar un proyecto individual de Luis Feld.

Él quería desarrollar 30 hectáreas para su jubilación y estar tranquilo en su vejez, transmite esta idea a familiares y amigos que empiezan a sumarse diciendo: “no me dejes afuera, quiero entrar contigo”.

Así es que se diseña un instrumento jurídico que es el primer fideicomiso, denominado Cuna de Olivares I, para desarrollar las primeras 100 hectáreas en San Juan. Este fideicomiso es, básicamente, de producción primaria, es decir, va a entregar aceituna para hacer aceite de oliva.

El círculo de amigos y familiares llegó a cumplimentar cerca de 600 mil dólares (el proyecto era de un millón de dólares) y salimos, en ese momento, a captar inversores particulares que quisieran sumarse al proyecto.

De esta manera, a mediados del 2007 se finaliza la colocación de esas primeras 100 hectáreas y se emprende lo que llamamos Cuna de Olivares II, que son 140 hectáreas pero con una fábrica incluida en el proyecto. En este caso, ya había una estrategia comercial de salir captar al pequeño y mediano inversor, sobre todo de Buenos Aires, que ama la agroindustria pero que no tiene la posibilidad de emprender por temas de escala, distancia y porque tienen sus ocupaciones.

Por lo tanto, en noviembre del 2007 lanzamos el fideicomiso Cuna de Olivares II, que ya era una inversión de 3 millones de dólares, con la plantación y la fábrica incluidas en el proyecto. En aproximadamente seis meses, en agosto del 2008, terminamos la colocación de este segundo proyecto. Fueron 85 inversores, con lo cual logramos juntar 3 millones de dólares para hacer el emprendimiento.

Hoy, esos dos emprendimientos están plantados. El primer fideicomiso ya tuvo su primera cosecha y la fábrica se está empezando a construir, teniendo que estar lista para la cosecha del año que viene, es decir, para mayo. Ya el año que viene vamos a tener instalada la fábrica y la línea de producción de Pieralisi, que ya está encargada y que tiene que está llegando en el mes de enero. Por lo tanto, vamos a moler en nuestra propia fábrica este año.

Ese éxito nos dio la energía para emprender un tercer proyecto. En septiembre del 2008, dado que nosotros difundimos el segundo proyecto con publicidad en radio y revistas, la Comisión Nacional de Valores solicitó que nos inscribiéramos. Alma Cuyana debió atravesar un proceso administrativo para lograr el registro como agente fiduciario en la Comisión Nacional de Valores y poder emprender los siguientes proyectos.

Esto lo logramos en enero del 2009 y en febrero lanzamos Cuna de Olivares III, que son 500 hectáreas en la localidad de Reducción (provincia de Mendoza), con la misma filosofía: captar pequeños y medianos inversores para poder desarrollar toda la plantación, con fábrica incluida.

Juan M. Baeck: Fue el 15 de diciembre del 2008 que comenzamos directamente las tareas sobre el terreno de Cuna de Olivares III. Son 500 hectáreas netas de riego de olivos intensivos, con un cuadro de plantación de 727 plantas por hectárea que se basa, fundamentalmente, en riego por goteo de alta presión, porque estamos trabajando en contra-pendiente, con casi 50 metros de desnivel hacia el fondo de la finca. Vale destacar que el agua para riego se obtiene de perforaciones realizadas específicamente en la finca para tal fin.

La finca tiene 2200 metros de frente por 2500 metros de fondo y, hoy, está dividida en 36 cuadros de olivos, con cinco variedades distintas (40% Arbequina, 20% Picual, 10% Coratina, 10% Koreneiki y el resto es Arbosana) dado que hemos tenido en cuanta distintos criterios agronómicos y de calidad de aceite.

En cuanto a los agronómicos, hemos plantado variedades que se adaptan a la zona, con mediana o cierta tolerancia al frío y con características que se adaptan a la cosecha mecánica, ya que tanto el proyecto de San Juan como el de Mendoza están orientados a la cosecha mecánica y, en el futuro, a tareas culturales mecánicas.

La finca de Mendoza fue realmente un desafío, porque está construida en una ladera, de manera que no sólo son pendientes a superar con el diseño del sistema de riego sino que, también, esas pendientes generan desniveles importantes que requirieron un diseño de desmonte y de movimiento de tierra que, si bien fue tenso, resultó económico. De la superficie total del proyecto no hemos tenido desperdicios y las pendientes que hemos logrado con el movimiento de suelo se ajustan a los requerimientos de una cosecha mecánica.

Gerard Saint Hubert: Al día de hoy, vamos a estar prácticamente con el 75/80% de la plantación hecha y terminada en la primera quincena de febrero, y la fábrica se construirá con la primera cosecha, que va a ser en mayo del 2012.

¿Qué ofrece el emprendimiento al inversor?

Gerard Saint Hubert: Básicamente, el emprendimiento ofrece al inversor una renta vitalicia, perpetua. Los inversores participan con su aporte de capital, cuyo monto mínimo es de 20 mil dólares y, en adelante, los múltiplos que deseen. Nuestro mayor inversor tiene una inversión de 500 mil dólares, o sea que hay un rango bastante amplio.

Entonces, el inversor participa con cuotas partes del emprendimiento, con lo cual Alma Cuyana es socio de los inversores. Es una sociedad entre inversores, que ponen el capital, y nosotros que colocamos el know how del desarrollo de la plantación y del desarrollo comercial de la colocación del producto.

Nosotros tenemos la responsabilidad integral del proyecto, desde la planta que es fabricada mayoritariamente en nuestros propios viveros y comprada en algunos casos. Cuidamos el proceso de punta a punta: desde la producción de la planta hasta la producción del aceite de oliva, el inversor participa de todas esas etapas.

Juan M. Baeck: En términos tecnológicos, no es un proyecto que utilice tecnología que no exista ni sea habitual, pero tiene un diseño de riego particular porque se está trabajando en condiciones un poco distintas a lo que es un terreno plano. Más que innovación, este proyecto tiene mucho coraje.

Hoy, hay pocas cosas que la tecnología no puede superar en términos agrícolas, pero cuando nosotros empezamos a trabajar hace un año con un campo natural, una semi-ladera de montaña, sabíamos que teníamos un trabajo importante por delante. Es un proyecto que se basa en el coraje más que en la tecnología, la cual es habitual aunque adaptada a la topografía, tipo de suelo, etc.

Gerard Saint Hubert: Es un proyecto integrado, ya que nosotros detectamos que integrando la cadena somos más fuertes para competir en el mundo. Los competidores más fuertes y los dueños históricos del aceite de oliva son los italianos, españoles, griegos y también ahora los portugueses.

Por lo tanto, Argentina se enfrenta hoy con el desafío de competir con el mundo desarrollado en aceite de oliva e ir recorriendo el proceso que se vivió con el vino, que inicialmente costó pero que Argentina va logrando gradualmente participación en los mercados internacionales.

Juan M. Baeck: La visión de nuestra empresa no contempla la producción de commodity. Está muy claro que para construir una cadena de valor y acotar los riesgos se debe salir de la producción de commodity.

A nivel mundial, la cadena siempre se corta por el eslabón más débil, por lo que el integrar a una marca un producto sólido permite una fortaleza propia para romper con la problemáticas del commodity. Todo está orientado, desde el momento que colocamos la primera máquina para construir la finca, a lo que va a ser de aquí a tres años con la construcción de la fábrica. Todo el cultivo está orientado a colocar el aceite en una botellita.

Gerard Saint Hubert: Entonces, los inversores participan de todo este proyecto, inicialmente aportan el capital y nosotros, con la suma de todos los aportes de capital, emprendemos el proyecto, y los inversores se benefician de la renta que va a dar el proyecto integrado vendiendo el aceite de oliva.

Según nuestro plan de negocios, estimamos que en el tercer año el inversor logra el 3% de renta sobre la inversión inicial; en el cuarto año, el 7% y, a partir del quinto año y en adelante, entre el 18 y el 20% de renta sobre la inversión inicial que hizo.

Además, el olivo es un árbol que da frutos por muy largo plazo y el aceite de oliva tiene una historia milenaria; por lo que entendemos que este proyecto está muy emparentado a una renta perpetua, va a trascender nuestra propia vida, nosotros vamos a dejar de existir y va a quedar para nuestros propios hijos. Esto se debe a que este proyecto pretende producir por más de 100 años.

Es por eso que los inversores tienen distintas motivaciones para ingresar. Algunos hacen una inversión al costo y, luego, disfrutan de la revalorización; mientras que otros piensan en este concepto de retiro, o sea, cómo fortalezco mi ingreso para cuando no esté activo.

En resumen, este proyecto es muy sólido, desde el punto de vista que está integrada la cadena productiva; es de largo plazo, porque la producción va a ser eficiente por mucho tiempo; y está montado no en un producto de moda sino que esto data de la historia de los romanos y de los griegos. Por lo tanto, el aceite de oliva es un producto ya instalado y creciente en el uso, porque se van descubriendo permanentemente propiedades para la salud y beneficios para la belleza que hacen que cada vez más los países que hoy no son netamente consumidores empiecen a probarlo y hacerse el hábito de incorporarlo en sus dietas. Por lo tanto, este proyecto tiene distintas fortalezas.

A su criterio, ¿cuáles son los desafíos de los nuevos países productores para lograr un fortalecimiento del posicionamiento internacional?

Gerard Saint Hubert: Desde el punto de vista productivo, Argentina tiene ventajas comparativas muy importantes y va hacer un aceite de primera calidad. Se combinan el suelo, el clima y el agua para hacer un aceite de calidad y competir en las primeras ligas del mundo.

El mayor desafío que tiene hoy Argentina es comercial, es ir posicionando la producción de aceite de oliva para competir con los aceites del primer mundo. Va a estar en la inteligencia y habilidad de cada empresa el poder desarrollar inteligentemente esa marca, ese canal de comercialización para competir en el mundo. Obviamente que se requiere de cierta escala para poder hacerlo, es decir, a un pequeño productor le va a costar mucho ganar mercados internacionales, porque no va a tener escala.

Nosotros hoy tenemos 750 hectáreas desarrolladas y pretendemos hacer, mínimamente, 1000 más para ir ganando esta escala e ir teniendo más fuerza en los canales de comercialización; pero claramente el desafío es comercial, colocar una marca argentina en las góndolas del mundo.

Recientemente realizaron su primera exportación de aceite de oliva a China, ¿piensan apuntar al exclusivamente al mercado externo?

Gerard Saint Hubert: El proyecto está orientado, principalmente, a la exportación. Argentina hoy es un consumidor pequeño de aceite de oliva, consume aproximadamente 250 mililitros por año per cápita.

O sea que hay un gran margen de crecimiento en el consumo en Argentina, pero el mercado es el mundo. Las oportunidades están en los países emergentes, ya que cuando las clases bajas comienzan a acomodar su poder adquisitivo más la globalización hace que más países prueben el aceite y quieran consumirlo.

Además, hay una gran difusión del Consejo Oleícola Internacional que da a conocer las propiedades y beneficios del consumo de aceite de oliva, con lo cual tenemos una importante publicidad indirecta que nos permite entrar en los mercados más fácilmente.

¿Cuáles son sus proyecciones?

Gerard Saint Hubert: Nosotros visualizamos dos cuestiones. Por un lado, una demanda creciente, más mercados incorporándose al consumo de aceite y, por el otro, un estancamiento de la producción.

Si bien hay nuevos países que se incorporan y nuevos jugadores, como Argentina, hay una merma de la producción de España e Italia. Allí las mayorías de las plantaciones son tradicionales, con baja cantidad de plantas, al secano (no tienen riego sino que dependen de la lluvia), por lo tanto, se están volviendo muy ineficientes comparativamente con los nuevos emprendimientos.

El aceite de oliva y la aceituna están muy subsidiados en esos países y, ahora, Europa se enfrenta a una reducción de los subsidios agronómicos. En el año 2013, se prevé una caída de esos subsidios. El 70/75% de las plantaciones va a estar jaqueada y esa merma de la producción va a compensar el incremento de producción de los nuevos jugadores.

Nuestro pronóstico es de una producción estable con una demanda creciente. Por lo tanto, somos optimistas. Hoy en día la olivicultura opta entre lo que son plantaciones intensivas o superintensivas, ya es difícil encontrar emprendimientos de 100-150 plantas por hectárea. Nosotros optamos por la plantación intensiva, 727 plantas por hectárea, y aún no hemos dado el paso de hacer superintensivo porque hay versiones encontradas de la sustentabilidad.

¿El fideicomiso tiene fecha de cierre?

Gerard Saint Hubert: Básicamente, el proyecto no tiene una fecha taxativa de cierre, finalización. Lo que estamos diciendo es que, dado el éxito de la colocación, lo que preveíamos colocar en abril del 2010 lo terminaremos en diciembre o, a más tardar, en enero.

Se termina de colocar cuando se completan las cuotas partes. De un total de 530 cuotas partes, nos están quedando sólo unas 80; por lo tanto, a la velocidad que venimos y con el éxito de colocación que estamos teniendo, prevemos terminar en diciembre o a más tardar en enero.

Para mayor información ingresar a www.cunadeolivares.com

Fuente: www.portalolivicola.com

 

Comentarios

Un Comentario a “Gerard Saint Hubert, de Cuna de Olivares: “este emprendimiento ofrece una renta perpetua””

  1. elsa en mayo 29th, 2011 20:31

    si por favor pueden decirme el monto mínimo para invertir y las condiciones para hacerlo. Muchas gracias

Tenes algo que comentar?





Bottom