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Rodolfo Vargas Arizu, del COMEN: “El gran desafío hoy es mantener el mercado que se ha logrado”

Marzo 1, 2010

Mendoza, Argentina. “Si estos precios se mantienen va a disminuir la producción. Se va a perder el mercado más importante que tenemos”, afirmó el Presidente del Comité Olivícola de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, a PortalOlivicola.com

Por Sofía Gainza. sgainza@portalolivicola.com

El 2009 fue un año en el que se presentaron diversas dificultades para la industria olivícola en general, ¿qué balance podría realizar?

El año 2009 se presentó muy complicado. Teníamos una caída del mercado internacional en ventas muy fuerte, que repercutió en una baja del 30% del valor del aceite de oliva, y hubo que afrontar en Argentina un proceso inflacionario efecto pinza, que consistió en que los costos aumentan en dólares y el valor del producto baja en dólares.

Eso hizo pasar un año que se veía por demás complicado y fue muy complicado, con prórrogas y cancelaciones de embarque a principios del 2009. Transcurrió el año, Mendoza sufrió bastante aunque el Fondo de Transformación y Crecimiento brindó una importante ayuda en temas crediticios.

Argentina siguió con el mismo proceso de deterioro del tipo de cambio o un proceso de deterioro del poder adquisitivo de los productos mendocinos. Uno exporta, trae los fondos y éstos se diluyen muy rápidamente. El factor impositivo nacional es importantísimo. Las cargas que se tienen siguen siendo muy altas, no se han reducido. En todo el mundo se trató de bajar la carga impositiva, mientras que en Argentina se acrecentó.

Además, hacia octubre comenzaron los problemas con Brasil, nuestro principal mercado, con licencias de importaciones no automáticas. Eso produjo, en el inicio, un problema serio que, después, se fue negociando con los compradores habituales de Brasil y se fue corrigiendo con el tiempo.

Pero hoy es un factor de presión por dos motivos. Primero, porque hay que sacar una licencia. Segundo, en Brasil la licencia la tiene que sacar el importador de ese país en un tiempo que no siempre es el mismo, lo que constituye un problema para el comercio y para nosotros como exportadores porque con esa licencia juegan con los stocks. Es decir, nos cierran operaciones y, luego, nos dicen que no sale la licencia; pero cuando uno recibe la licencia y va a cargar se entera de que la licencia había salido 20 días atrás. Entonces, ellos juegan con el stock, sobre todo, si el producto tiende a levantar.

La licencia es un arma complicada, una traba más. No es un capricho de los brasileros sino una represalia a lo que hacía Argentina hace más de un año y que el presidente Lula le iba diciendo a nuestra presidente que iban a poner represalias.

De todas maneras, la agilidad del comercio en materia olivícola no ha sido mermada. En vitivinicultura, por ejemplo, creo que se han perdido contenedores y ventas porque, ante la incertidumbre de tener o no mercadería, compraban en cualquier otro país.

Creo que la licencia de exportación es una traba que se ha superado pero sigue siendo un problema. Lo que pasa es que nos vamos acostumbrando a los problemas y creemos que los dominamos y son normales, mientras que en otros países no sucede lo mismo. Entonces, nos acostumbramos a vivir mal y a comerciar mal.

Los mercados están ágiles, no creo que haya quedado un stock muy grande remanente del año pasado. Todo lo que se hizo en materia olivícola se vendió o se va a vender con facilidad pero a precios que no son competitivos en la faz agrícola. En la faz agrícola el precio es muy bueno para la góndola pero muy malo para la producción.

Como pronóstico, si estos precios se mantienen va a disminuir la producción porque cada vez menos gente se va a querer dedicar a la producción. Creo que con producción hoy se pierde plata, produciendo hoy aceituna aceitera se pierde plata. Ya no hay una duda, directamente no hay rentabilidad. Es un mercado para trabajar bien, pero tienen que mejorar los precios.

¿Cuáles son las perspectivas, en términos cuantitativos, para la cosecha 2010 en Argentina?

Mendoza en particular va a tener una cosecha similar a la del año pasado. Hay una zona de Rivadavia que está muy castigada por el granizo. Hay algunas variedades que no han cargado por un tema climático. En el resto de las aceitunas hay una cosecha media, ni gran una cosecha ni una muy mala cosecha. En algunas zonas, no veo muy bien la situación porque los granizos han pegado muy fuerte; pero hay una cosecha media.

En La Rioja no hay mucha cosecha y en San Juan ha mermado, porque el año pasado cargó muchísimo por lo que era lógico que este año iba haber menos. En Catamarca, habrá un poco más que el año pasado.

En Argentina hay en general una cosecha disminuida, mientras que en Mendoza será similar a la del año pasado.

¿Cómo cree que evolucionará el valor de la aceituna aceitera?

Argentina sigue el precio internacional, entonces el condicionante es el valor de 2 euros que es el valor del aceite colocado en Río de Janeiro (Brasil), Puerto Barranquilla (Colombia) y en todos los puertos. Mientras el valor del aceite de oliva en Europa no repunte nosotros vamos a estar con el mismo valor.

El panorama para este año en cuanto al valor de la aceituna va a ser similar al del año pasado. Creo que van a bajar las exportaciones y el mercado interno va andar más o menos igual. La referencia del valor la da España y éste, al igual que el año pasado en esta época, está en dos euros; a lo que se suma el costo de nuestros costos.

El mercado está muy ágil, se puede hacer muy buena colocación de la mercadería; pero tenemos fuerte competencia. Podemos colocar todo lo que tengamos de aceite pero a un determinado valor.

Considerando que recientemente San Juan logró la DOP, ¿cuál es el camino que debería seguir la olivicultura mendocina?

Mendoza ya tuvo Denominación de Origen Protegida. Nuestra empresa (Vargas Arizu) tuvo DOP en el año 2007. El tema es lograr posicionar un valor superior al normal por ser de origen protegida, o sea, tener un reconocimiento en el comercio exterior de que esa DOP tenga un valor superior al normal. Eso es lo difícil de lograr, o sea, uno obtiene la DOP, tiene buena calidad de aceite pero en el mundo es difícil posicionar el aceite por encima de los genéricos españoles o italianos.

Entonces, lo difícil es la faz siguiente, que es la faz comercial. Por esa Denominación de Origen Protegida obtenida uno tiene que tener un valor superior en el producto final que se vende, lo cual es complicado de lograr en el mundo.

A su criterio, ¿cuáles son los desafíos de la industria en el 2010?

El desafío del año pasado era mantener la actividad y el ciclo agrícola por lo menos vivo, sobre todo en Catamarca y La Rioja donde el valor era muy bajo. En aquella zona es más complicado porque tienen que regar con pozo y con electricidad, mientras que acá el riego no es tan caro y se tiene que regar con derecho de agua, entonces se mantienen los olivos pero tampoco se acrecientan. Pero esos olivos se han mantenido en estado vegetativo pero no en estado de producción. No hay inversión en el olivo, no hay fertilización fuerte. Eso es un proceso que nos falta. Es un gran desafío mantener, durante dos o tres años consecutivos de precios bajos, los olivares.

El gran desafío hoy es mantener el mercado que se ha logrado en los países donde exportamos: Brasil, Colombia, Perú, México, Chile, EEUU. En Brasil, nosotros venimos incrementando la proporción de venta de hojalata y de botella terminada. Eso es lo que tendría que posicionar a Argentina, pero hace falta apoyo o por lo menos que el derecho de exportación que cobra Argentina no fuera para los envasados, porque acá el derecho de exportación es el mismo para el granel que para el envasado.

En Argentina, la faz impositiva no es para encauzar sino que es meramente recaudativa. El que produce y tiene más cantidad de personal tiene que tener menos impuestos. Tenemos que lograr que se elimine ese impuesto pero no se ha logrado en 7 años. El nudo de la política económica kirchnerista son las retenciones al campo.

Va a llegar un momento en que no va haber aceituna ni aceite de oliva y va a valer mucho y se va a perder el mercado más importante que tenemos, que es Brasil. Éste es un gran desafío así como que siga trabajando la faz productiva.

¿Cuáles son sus expectativas para el nuevo año que comienza?

Mi expectativa es apurar el mercado. Nosotros como Vargas Arizu vamos a presionar muy fuerte sobre los mercados y tratar de ubicar el aceite, en botella y en lata, en todos los mercados posibles y a los mejores valores posibles. En los últimos años hemos ido disminuyendo los graneles y aumentando los envases.

Hoy el crédito en exportación no es un escollo, está a un valor razonable; pero si el negocio no tiene rentabilidad todo es caro. La tasa de interés no es un problema, pero creo que va a ser un año difícil y la presión tributaria es muy grande.

Por sobre todas las cosas, hay un problema político en Argentina, falta de inversión y poca credibilidad en el país. La faz agrícola en la olivicultura está con problemas serios de mantenimiento.

Hay un gran mercado. Sin lugar a dudas es un mercado para invertir y Argentina es un país para invertir en olivicultura, pero tienen que mejorar los precios agrícolas. Mientras no mejoren los precios, el tipo de cambio o la faz impositiva la agricultura hoy no puede hacer nada, porque produciendo 10.000 kilos por hectárea no se obtienen ganancias. Conviene hacer otro cultivo.

Fuente: www.portalolivicola.com

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