Alfredo Baroni, del IDR: “Creo que es necesario comenzar hablar de una olivicultura concreta y no empírica”
marzo 29, 2010
Mendoza, Argentina. Afirmó a PortalOlivicola.com el Encargado del Sector Frutícola del IDR Alfredo Baroni. Y agregó, “es importante aclarar que habrá una disminución de cosecha en comparación con el 2008 y no con el 2009”.
Por Sofía Gainza. sgainza@portalolivicola.com
¿Qué balance podría hacer de la labor que desarrolló el IDR en relación al sector olivícola en el año 2009?
En términos generales, el IDR maneja todo lo que tiene que ver con estimaciones de cosecha, en lo cual se ha avanzado bastante con el sector olivícola. De hecho, fue el primer año en que, sin ser una estimación a nivel volumétrica, sí se pudo contar con una estimación a nivel de índices de comparación. Esto es un paso muy importante para la olivicultura. Lamentablemente no teníamos los datos del 2009, que hubiese sido muy rico poder comparar los índices de este año con los del año pasado, lo cual limitó mucho el uso; pero por lo menos estaban los del 2008, por lo que se pudieron hacer algunas comparaciones.
Por otro lado, el IDR en el sector olivícola había comprometido la realización de un censo olivícola. Estuvimos muy cerca de arrancar, pero en ese momento hubieron ciertos cambios organizacionales, otros relacionados con la parte presupuestaria (no alcanzamos a cubrir la totalidad del dinero requerido) y, además, estaba presupuestado para este año realizar un censo frutícola integral.
Entonces, a los efectos de optimizar el uso de los recursos no se justificaba hacer el año pasado un censo en olivo y este año ir a la misma propiedad a relevar el resto de los cultivos. Bajo ese criterio y con esa premisa se trató de optimizar el uso del personal de campo y se ha dejado postergada la información relacionada con superficie, tipo de planta, variedades con la de tipo estadística para tratar de hacerla este año. Este es uno de los grandes desafíos que tenemos.
¿Cuál será el alcance de este censo?
Es un censo netamente provincial. Es solventado con aportes del Ministerio de Producción de Mendoza, con lo cual el alcance es provincial. Sería muy bueno contar con un censo de todo el país, porque en realidad Mendoza ha quedado como la cuarta provincia productora en el sector olivícola; pero no podemos esperar a que otra provincia haga algo, así es que vamos a tratar de hacerlo nosotros aquí en Mendoza. Si esperamos a que otras provincias tengan un censo acabado no lo alcanzamos a hacer nunca.
De todos modos existen datos. Está, por ejemplo, el Registro Único de la Tierra (RUT) que lo lleva adelante la Dirección de Contingencias y posee datos que son actualizados año a año; pero tienen el inconveniente que no permiten desagregar internamente información, es decir, sabemos que hay olivos pero no sabemos de qué variedad son, qué características tienen, qué tamaño tienen, etc.
Por otro lado, existen los datos del Censo Nacional Agropecuario del 2002 que están muy desactualizados y, además, están los del 2008 pero todavía no se publican a nivel nacional y, aún cuando se hiciera, tienen el mismo inconveniente: la información que se genera está muy globalizada, porque hace mucho hincapié en las plantaciones intensivas de La Pampa Húmeda que son la gran riqueza del país, pero en los cultivos de San Juan y Mendoza que tienen muy poco volumen lo único que se releva son cultivos con superficie en olivo.
Incluso hay muchas diferencias entre el RUT y el Censo Nacional Agropecuario, porque uno considera el olivo en trinchera y el otro no, etc. Estas diferencias derivan del hecho de que no son censos ni relevamientos específicos para el cultivo del olivo.
En este caso, se plantea hacer un relevamiento específicamente para los frutales de la provincia de Mendoza, con lo cual podemos hacer mucho más hincapié en el tema olivícola en las variedades, la edad de los montes, el marco de plantación, etc.
¿Qué tipo de información permitirá recabar el censo que tiene planeado el IDR para el 2010?
Hace 4, 5 años que venimos trabajando en censos específicos para frutales, siempre tomando de a 1 o 2 cultivos por vez.
La idea es agregar a esta información que nosotros recabábamos, que era más de orden técnico (superficie, sistema de riego, etc.), un componente social vinculado al productor y, también, la composición económica de la propiedad para tratar de analizar la interacción de cultivos dentro de una misma propiedad.
¿Qué beneficios se derivan de contar con esta información estadística y formal?
El área del IDR que manejo tiene el objetivo primordial de hacer estimaciones de cosecha a los efectos de planificar y ordenar la producción, tanto desde el punto de vista logístico-privado así como desde el punto de vista provincial de la toma de decisiones del Gobierno con todo el tema de la cosecha.
Cuando nosotros elaboramos este año una serie de indicadores y muestreos, llegamos a dos índices que son muy claros. Uno es el número de aceitunas por metro de brindillas, que después se pasa a kilogramos por planta. La verdad es que no podemos pasar de kilogramos por planta a producción total de la provincia porque no sabemos cuántas plantas hay realmente y en qué estado productivo se encuentran dentro de la provincia.
Un censo nos permitiría conocer ese dato, lo cual nos permitiría extrapolar la producción todos los años y podríamos saber cuál es la producción esperada.
Por otro lado, nos permitiría también conocer las características de los productores. A veces, el estado tiene que tomar determinadas decisiones (subsidios, temas crediticios) y no cuenta con las herramientas de información con las que debería contar.
Por ejemplo, es muy notoria la diferencia entre los productores del este y del sur. El año pasado se hizo un operativo de subsidio de paseras y se ofreció, en toda la provincia, subsidiar a los productores. Curiosamente, de los prácticamente 3000 productores de ciruela para industria de toda la provincia, 2000 están en el sur y 1000 están en el este. De los 1000 que hay en el este sólo 30 se anotaron para este sistema de subsidio, mientras que en el sur se anotaron 1000 de los 2000 que hay. Es decir, tiene que ver con la concepción ideológica del productor, entonces si uno hubiese tenido un poco más de caracterización del productor podrían haberse tomado decisiones más adecuadas.
Creo que es necesario comenzar hablar de una olivicultura concreta y no empírica como hasta el momento. Lo primero que un sector tiene que hacer a la hora de plantearse un desarrollo, un crecimiento o simplemente subsistir es hablar con seriedad, saber dónde estamos y adónde queremos ir.
Hoy la realidad es que la olivicultura de Mendoza no sabe dónde está. Hay, por un lado, una olivicultura tradicional muy apegada a montes viejos de la variedad Arauco y con marcos de plantación viejos, ubicada en Rivadavia y Maipú y, por el otro, otra totalmente nueva ubicada en el sur de la provincia, con montes de alta densidad y variedades nuevas.
Creo que tener claro adónde estamos nos permitiría afilar la punta al lápiz y saber hacia dónde queremos ir.
Recientemente se realizó una estimación de cosecha, ¿qué resultados se obtuvieron?
Es importante aclarar que, según esa estimación, habrá una disminución de cosecha en comparación con el 2008 y no con el 2009.
Si bien no disponemos de datos del 2009, hablando empíricamente podemos decir que la producción del 2009 fue inferior a la del 2008, con lo cual la cosecha del 2010 es inferior en un 1% a la del 2008 pero superior a la del 2009.
La estimación se realizó sobre la variedad Arauco, porque ésta gana en importancia por muy lejos sobre las otras variedades en la provincia de Mendoza. Pero un problema muy grande que tenemos es que ni siquiera se conocen las variedades que tenemos en Mendoza, o sea, a veces hablamos de hacer la denominación de origen de los aceites de Mendoza y realmente me gustaría saber con qué parámetros vamos a justificarlo, porque si ni siquiera sabemos qué variedades tenemos cómo vamos a certificar.
El tema de las variedades es fundamental así como el de las edades de los montes. No es lo mismo un monte de las nuevas plantaciones que tienen 5 años a uno que tiene 8. Es una diferencia muy chiquita en términos de edades, pero a nivel productivo es una diferencia sustancial y grande, ya que estamos hablando de que rinden el doble del otro.
Entonces, creo que se deben ir ajustando todas esas cosas y que es bueno tener una base censal y estadísticas ciertas sobre el sector.
¿Qué otros proyectos tienen para este 2010?
Uno de los parámetros que se utilizan en las estimaciones de cosecha es una caracterización que se hace a nivel varietal. La parte fenomenológica es una etapa que estudia el momento en que ocurren ciertos aspectos fenomenológicos: cuándo se produce la floración, cuáles es la intensidad del cuaje.
Desde ese punto de vista, el IDR hace varios años que viene estudiando la fenomenología en olivo.
Este años, y desde el 2009, arrancamos con un convenio con la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo y la Dirección de Planeación de Contingencias para ampliar esa caracterización que se venía haciendo. Este trabajo, que se empezó el año pasado, lo continuaremos en el 2010 y por 2 o 3 años más.
La otra herramienta que complementaría este trabajo es realizar el Censo frutícola.
Desde su perspectiva, ¿cómo describiría la evolución de la industria olivícola de Mendoza?
La industria olivícola es una industria muy grande que no ha sabido aprovechar las oportunidades que hasta ahora se le han presentado. Hay muchas ideas muy buenas que se han empezado a ejecutar, pero como son emprendimientos aislados no han tenido mucha repercusión.
Creo que hemos perdido muchísimo tiempo y gastamos muchísimo esfuerzo, primero, en la pelea de los diferimientos impositivos versus las empresas tradicionales y, luego, en los últimos años no se ha producido una cohesión interna a nivel sindical, es decir, todo el sector olivícola no actúa en forma unida ni cohesionada.
Hay logros muy buenos que se han producido en estos últimos años que, tal vez, pueden cambiar esta situación, como el Panel de Cata.
Creo que estamos ante un panorama en el que se pueden hacer muchas cosas y se puede crecer. Espero que no se cometa el mismo error que se ha cometido hasta el momento, que es el estar peleados internamente.
La realidad es que hay empresas grandes, sobre todo en otras provincias, que tienen una estrategia empresarial muy diferente, ya que buscan vender en el exterior aceite de oliva a granel; mientras que las empresas tradicionales buscan vender colocando un valor diferencial “producido en Mendoza”
Creo que hay que buscar el punto medio. Hay cuestiones que hacen al común de todos, que no tienen que ver con saber si es mejor lo de Mendoza o lo de La Rioja ni con granel o envase chico. Hay cuestiones que hacen al crecimiento de todos y es necesario comenzar a explotar.
Vemos que la vitivinicultura crece a pasos agigantados y que la olivicultura se ha quedado atada a lo que fue hace 20 años. Si no fuera por los dos o tres emprendimientos grandes que hay en Mendoza y lo que sucedió en Catamarca y La Rioja producto de los diferimientos impositivos, el sector olivícola hoy sería el mismo que hace 40 años atrás, lo cual es bastante preocupante.
Fuente: www.portaolivicola.com




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