Chile: aceitunas de Azapa en peligro
julio 12, 2010
Chile. Las aceitunas de Azapa pierden mercado por no tener denominación de origen. Aceitunas de Argentina y Perú se venden en Chile y en el extranjero como si fueran del valle nortino de Chile.
Negras o verdes. De un tamaño que sobrepasa a la norma y un sabor muy propio. Cosechadas de árboles que vienen casi de la época de los españoles en pleno desierto del norte. Las aceitunas de Azapa reúnen todas las condiciones para tener una denominación de origen.
No la tienen. Pierden así el valor agregado que implica ostentar una marca reconocida internacionalmente, que permitiría que el producto fuera identificado con las características de un lugar específico y por las que los consumidores están dispuestos a pagar un plus. Dejan de esta forma de recibir ingresos, con los que podrían compensar una producción limitada. Pero, además, abren la puerta para ser suplantadas.
Ya les ocurre. Hoy en día aceitunas peruanas o argentinas son vendidas en Brasil como “tipo Azapa” o derechamente “de Azapa”. Incluso dentro de Chile, olivas de la Tercera y Cuarta regiones son promovidas como azapeñas.
Mercado existe
El mercado de las olivas de mesa es más que atractivo. Sólo los brasileños consumen alrededor de 48 millones de kilos de aceitunas al año. Incluso en este momento hay escasez de olivas en Perú y desde allá están viniendo empresarios a comprar a Chile para cumplir sus pedidos.
En el país se producen anualmente 36 mil toneladas de olivas tanto para consumo de mesa como para aceite, según datos de Odepa. De ellas, 10.000 ton provienen de la Región de Arica y Parinacota.
El problema para los productores del valle de Azapa es que tienen un buen nombre y un gran mercado, pero sólo alrededor de 1.200 hectáreas para plantarlas. En el sur de Perú existen más de 2.700 ha de plantaciones de olivos.
Ante la relativa poca producción, los cultivadores de la zona deben aprovechar el nombre de sus aceitunas y su gran tamaño dándoles valor agregado. Y una forma de hacerlo es precisamente con la denominación de origen. Sin embargo, lo único concreto hasta el momento es el registro por parte de la Universidad de Tarapacá de un logo en la oficina de marcas chilenas del Departamento de Propiedad Industrial del Ministerio de Economía y que podrían utilizar los productores de las aceitunas de Azapa cuando ya tengan la solicitud lista.
Antes de hacerla es preciso que los mismos productores acuerden un reglamento especifico que regule los procesos y calidad del producto de su región y cuenten con un registro oficial de productores, aspectos que deben ser inscritos, junto con la petición de denominación de origen.
Todos los involucrados en el proceso – agricultores, entes estatales, asesores y académicos- coinciden en lo mismo: hace falta que los productores se reúnan y soliciten la denominación de origen, porque el Estado no puede hacerlo por los privados, pero también afirman que es muy difícil reunirlos.
Según funcionarios de organismos estatales, hace falta persuadir a los productores de las ventajas de este registro, y sostienen que existe poco convencimiento de los beneficios que les traería.
Los agricultores responden que interés hay, y que la verdadera piedra de tope es la falta de recursos económicos, porque no es sólo llegar y registrar las aceitunas.
Uno de los aspectos principales es que deben nombrar un gerente que vele por los derechos de su producto.
“Para eso se necesita plata y nuestra asociación no tiene los recursos para liderar esto, podemos hacerlo como socios y agricultores, pero no tenemos para pagarle dos millones de pesos mensuales a un gerente, que es lo que podría costar”, asevera Raúl Lombardi, presidente de la asociación de agricultores de la región.
Marcos Oviedo, jefe de desarrollo de la Empresa Agrícola del Norte, se queja de que a pesar de que Azapa es una zona olivícola, no existe cohesión en el sector: “Hay una asociación de agricultores, pero no ha funcionado como corresponde, porque sus temas son transversales: riego, hídrico, distintas áreas”.
Los agricultores afirman que como esto es nuevo para ellos, no tienen antecedentes de otros productos que hayan hecho el trámite y les falta una orientación.
Hay alternativas a las que pueden recurrir. Según Germán Lafuente, ejecutivo de fomento de Corfo, existen recursos en Corfo, FIA e Innova Chile, que podrían financiar la puesta marcha de la denominación.
“Son fondos para apoyar la gerenciación, e incluso hay una propuesta para generar un cluster olivícola que esta siendo apoyado por ProChile y el Banco Mundial” señala Ana Cecilia Rojas, secretaria regional ministerial de Agricultura de Arica y Parinacota.
E insite: “Se están perdiendo oportunidades por la falta de una estrategia”.
Está claro entonces que si los olivicultores de la Región de Arica y Parinacota no quieren seguir perdiendo, deben movilizarse.
La denominación de origen
Desde hace dos años que la ley marco de Propiedad Industrial aumentó el número y tipo de productos que pueden protegerse con la figura de denominación de origen. Ya están tramitando su certificación los limones de Pica y los quesos de Panquehue. También podrían acogerse los dulces de La Ligua y el cordero de Magallanes. Anteriormente sólo existía un marco regulatorio para los vinos, pisco, pajarete y vino asoleado.
Importando falsas azapeñas
Las ‘falsas azapeñas’ también se venden en Chile. Y lo peor es que son importadas desde países vecinos por los mismos chilenos quienes las comprarían a unos $900 el kilo y las venden entre $1.500 y $1.800.
“Son productores pequeños que traen cantidades importantes de afuera, porque les sale más barato. Además, muchos tienen los contactos para colocar la aceituna. Es bien compleja la situación porque hay intereses contrapuestos en esto”, sintetiza Raúl Lombardi.
Algunos productores alertaron a Aduanas y al SII. “No tuvimos ningún resultado positivo. No logramos que se revirtiera”, dice Julio Santamaría, un productor local.
Producto único
Son negras o verdes, de gran tamaño, piel y pulpa fina, hueso pequeño y de forma ovalada, estas son las principales características que le otorga el clima del valle desértico.
Tiene doble aptitud: de mesa y aceite de buena puntuación organoléptica (aroma y sabor), con un rendimiento medio de aceite de 19%.
Actualmente se comercializan a granel en tiendas y supermercados en tres versiones: verde sevillana, negra sin amargo y negra natural.
Fuente: www.diario.elmercurio.cl




buenos tardes !
Es verdad de todo lo que sale en esta publicación, mi preocupacion es que muchos de los agricultores no le han tomado el peso a este asunto ya que en este momento la mayoria estan arrendando terrenos a estas empresas semilleras y estan arrancando los olivos de aceituna. ya que estas les pagan considerables cifras.