Dr. Luis Rallo: “Es evidente que las variedades del futuro van a ser diferentes de las tradicionales”
May 21, 2012
España. El Dr. Luis Rallo, Profesor de la Universidad de Córdoba y disertante en el Séptimo Simposio Internacional del Olivo dialoga con PortalOlivicola.com sobre la olivicultura sudamericana en el marco del simposio.
Por: romina@dinamoestudio.com
¿Cómo evalúa que por primera vez el Simposio Internacional del Olivo se realice en el Hemisferio Sur, más precisamente en San Juan, Argentina?
La iniciativa de que el Simposio Internacional de la ISHS salga del Mediterráneo me parece afortunada. Durante mucho tiempo se ha supuesto erróneamente que las zonas donde se desarrollaba el olivo fuera de la cuenca Mediterránea tenían un clima similar a esta área geográfica. Nada más lejos de la realidad. La climatología de las zonas argentinas de producción tiene especificidades climáticas que explican algunos de los problemas de adaptación observados. Por ejemplo, la fuerte oscilación entre las temperaturas diurnas y nocturnas en invierno pueden interrumpir la acumulación de temperaturas frescas (alrededor de 10-12ºC) necesarias para que el olivo salga del reposo y broten las inflorescencias en algunas variedades mediterráneas. Temperaturas extremas como las de algunas regiones del Cono Sur impiden la brotación de inflorescencias y la floración. Además del riesgo de heladas por vientos australes. Por otro lado las condiciones socioeconómicas de las zonas oleícolas del mundo son muy diversas y es bueno considerar los problemas de la olivicultura desde una visión global de esa diversidad, en particular en los nuevos países productores que representan una nueva frontera.
Desde su punto de vista como investigador ¿Cuáles son los desafíos de la olivicultura en regiones no tradicionales?
Como he indicado antes creo que la olivicultura de frontera necesita profundizar en la adaptación de las variedades y de los sistemas de cultivo en las nuevas zonas. La adaptación del olivar a una zona tan extensa en latitudes y altitudes como las áreas actuales de cultivo en Sudamérica requiere una Red Experimental Interamericana Cooperativa en que se estudie el comportamiento de las principales variedades de olivo actualmente establecidas en la región. Estudios fenológicos y de comportamiento agronómico u oleotécnico en esta red deben proporcionar una información valiosísima sobre la adaptación varietal en pocos años. Algo semejante sucede con otros temas como los sistemas de cultivo y el riego, la calidad del aceite y de la aceituna de mesa, etc. Es fundamental que la experimentación se adelante al desarrollo de las plantaciones. Algo que apenas ha sucedido hasta la fecha y que explica numerosos fracasos de las nuevas plantaciones.

¿Cuál es la proyección de la olivicultura en los países del Cono Sur?
Mi conocimiento es parcial. Mi percepción es que el tamaño de las explotaciones, los mercados tanto de aceite como de aceituna de mesa, las condiciones socioeconómicas, las ayudas financieras, los sistemas públicos y privados de investigación y experimentación, la mano de obra disponible, etc, son muy diversos entre países. Cada país debe buscar pues su respuesta específica para definir su camino. Sí creo, sin embargo, que en este tránsito la cooperación trasnacional va a ser determinante en el futuro inmediato.
De sus visitas a Argentina, ¿Qué impresión se ha llevado en cuanto al desarrollo científico sobre genética del olivo?
La genética del olivo está aún en sus albores en todo el mundo. En la mayoría de los países tradicionalmente olivareros, los mediterráneos, aún no se ha hecho una catalogación sistemática de los recursos genéticos (Variedades, olivos silvestres y especies relacionadas). La iniciativa del COI de establecer una Red de Bancos de variedades autóctonas en 23 países es la de más alcance hasta la fecha. . Se trata no obstante del primer paso. Es decir, lo primero es conocer la variabilidad existente que nos debe proporcionar los ladrillos con los que construir las variedades del futuro. Esto es sencillamente lo que representan los recursos genéticos.
El segundo paso es evaluar agronómica y oleotécnicamente en las zonas de cultivos las mejores variedades. Hasta la fecha en los países mediterráneos se ha cultivado la variedad tradicional de siempre. Apenas ha existido experimentación varietal. Tampoco en las nuevos países olivareros, donde la introducción de nuevas variedades ha estado determinada por motivos de oportunidad y no por una experimentación previa. El caso de la expansión reciente de nuevos olivares con nuevas variedades en el mundo adolece de experimentación. El riesgo ha sido asumido por el olivarero.
El tercer paso es la obtención de nuevas variedades. Es evidente que las variedades del futuro van a ser diferentes de las tradicionales. Es imposible que un olivarero del pasado seleccionara variedades adaptadas a la recolección mecanizada con vibrador o con cosechadora cabalgadora. Tampoco que buscará resistencia a enfermedades de reciente aparición como la Verticilosis. Ambas circunstancias: la mecanización de la recolección y la resistencia a nuevas enfermedades van a ser factores críticos para el futuro de la olivicultura. Estos ejemplos ilustran que en puede haber otras necesidades según las áreas geográficas. De aquí la necesidad de programas de mejora. Hasta la fecha hay pocos y sólo aparecen reseñadas aproximadamente 15 variedades nuevas procedentes de éstos. A mi entender es fundamental la experimentación de las nuevas variedades en las distintas zonas olivareras. Tal como ocurre en cualquier otro frutal.
Finalmente, a título de curiosidad, señalar que estas tres etapas fueron ya enunciadas en el VII Congreso Internacional de Oleicultura celebrado en Sevilla en 1924. ¡HACE 88 AÑOS!.
¿Cuáles, a su entender, son los temas que deben abordar en conjunto investigadores, empresarios, universidades y todos aquellos actores involucrados para avanzar en el fortalecimiento del sector?
El ejemplo de los recursos genéticos, la experimentación varietal y la mejora es ilustrativo de qué hay que hacer y cómo se debe hacer. La investigación, la experimentación y la transferencia de tecnología son las herramientas precisas para llevar el progreso al olivar. Los empresarios, los trabajadores, los investigadores, los técnicos y las instituciones son los actores de este proceso. El trabajo, la cooperación y la perseverancia las garantías de éxito.
Fuente: PortalOlivicola.com




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