Rodolfo Vargas Arizu “se vislumbra un escenario complicado para lo que resta del año en la olivicultura”
August 6, 2012
Mendoza, Argentina. Rodolfo Vargas Arizu, propietario de Tierras Altas, empresa dedicada a la producción olivícola y vitivinícola, habló del escenario que enfrenta la olivicultura provincial y nacional.
Por Diario Los Andes
El contexto económico internacional y nacional no es el ideal para los productores del agro argentino. Una de las industrias más perjudicadas, es el sector olivícola, que además de enfrentar las consecuencias de la crisis mundial y la inflación interna, debe pagar por un conflicto bilateral que Argentina mantiene con su principal mercado, Brasil.
Rodolfo Vargas Arizu, propietario de Tierras Altas, empresa dedicada a la producción olivícola y vitivinícola, habló del escenario que enfrenta la olivicultura provincial y nacional. Dejó en claro que el negocio ya no deja rentabilidad y criticó la alta carga impositiva que exige el Gobierno argentino.
¿Qué balance general hace del sector olivícola argentino en 2012?
Para hablar del mercado es necesario separara a la olivicultura en dos. Por un lado está la rama de las aceitunas en conserva y por el otro el aceite de oliva. Lamentablemente, el panorama no es bueno para ninguno de los dos.
En lo que refiere a aceitunas, lo primero que hay que mencionar es que la cosecha 2012 fue menor a la del año pasado. Sin embargo, más allá de la merma en la producción, todo siguió por los carriles normales tanto para mercado interno como externo hasta el 8 de mayo. Fue entonces que se produjo un punto de quiebre, cuando Brasil decidió aplicar las licencia no automáticas para muchos productos, entre los que estaban incluidas las aceitunas.
Comenzamos entonces a sufrir demoras de hasta 60 días para la entrega de licencias. Eso nos provocó también atrasos en toda la cadena, desde la carga hasta la recaudación. La situación mejoró durante la Cumbre del Mercosur, pero el problema no se solucionó completamente. Hoy estamos a la espera de las nuevas licencias que no sabemos cuánto van a demorar.
¿Qué ocurrió con los aceites?
La realidad para el aceite de oliva es aun peor. La liberación de las licencias tardaron unos 20 días más desde la Cumbre del Mercosur y en ese tiempo se perdió mucho lugar en el mercado. Vale recordar que el 85% de la producción olivícola argentina va a Brasil.
¿Se perdió mercado por el conflicto bilateral?
Absolutamente, pero a los atrasos para ingresar al vecino país, se suman otros inconvenientes. El aumento de los costos representa un problema considerable. Quienes exportan aceituna, en su mayoría lo hacen a granel para luego envasarlo en Brasil. De esta forma, logran seguir vendiendo. No obstante, el problema real está para los productores de aceite, que exportan con marca y han perdido góndola en ese país. Es una lástima, por que en pocos meses perdimos el trabajo que desde 2001 venimos haciendo.
Es difícil competir en el mercado externo, considerando que el valor del dólar crece a un ritmo del 7%, mientras que la inflación real está cerca del 30%. Este año la tendencia muestra estos mismos indicadores, por lo que veo difícil que nuestra situación mejore.
¿Cómo está posicionada Argentina frente a sus competidores?
La competencia es difícil por que los productores de España y Portugal, por ejemplo, reciben subsidios de parte de sus gobiernos para el desarrollo de la actividad olivícola con financiaciones muy largas. Además, el precio del euro en relación al dólar que se maneja en Argentina hace que su producción sea mucho más barata.
En nuestro país, por el contrario, debemos trabajar en un contexto de retenciones y devolución de divisas demoradas. Así es imposible competir en Brasil. Europa tiene subsidios y nosotros retenciones.
Otra comparación válida es la devolución del Impuesto al Valor Agregado. Más allá de los porcentajes del tributo, se observa una diferencia muy importante con Chile. En el país vecino se devuelve el IVA en 21 días, mientras que nosotros debemos esperar unos 120 días.
¿Qué impacto tiene la crisis económica sobre los volúmenes de producción?
La economía ha tenido una incidencia directa negativa. Un signo de la baja de producción, es que se dejaron de fabricar latas para la venta de granel. Otro síntoma, más grave aun, es que en muchas zonas productivas se ha optado por dejar la aceituna sin cosechar.
Hay fábricas que están cerrando. De hecho, las principales exportadoras del mercado argentino, las que movían grandes volúmenes, ya no están operando. De las 45 fábricas que normalmente trabajan en Argentina, este año solo unas 10 entraron en actividad. A su vez, esas diez, funcionaron a un 30% de su capacidad.
Otro problema desde el punto de vista productivo es que el agua es escasa, y al ser una actividad sin ningún tipo de rentabilidad, se prefiere llevar este recurso a otra actividad que sí lo es, como la vitivinicultura.
En conclusión, estimo que en el mediano plazo la producción de aceitunas disminuirá considerablemente. Prueba de esto es que prácticamente no se están haciendo labranzas de invierno.
Ante este panorma ¿Han reducido personal?
Respecto a la mano de obra hay dos cosas que decir. Por un lado, el aumento de los sueldos ha hecho que el recurso humano sea tan caro como la aceituna misma. Hoy, aproximadamente el 20% del costo de la producción de aceite de oliva se lo lleva la mano de obra y esta proporción va subiendo, teniendo en cuenta que el precio internacional del producto cada día baja más.
En consecuencia, la mano de obra contratada en 2012 fue solo del 20% de lo que se demanda en un año normal. Esto se debe también a que la única forma de reducir costos en esta industria es la reducción de personal, aunque esto implique menor producción.
¿Por qué cayó el precio internacional del aceite?
Esta caída de precio se produjo en 2008, cuando se desató la crisis internacional. El valor del producto bajó 50% en dólares y los costos a su vez subieron para nosotros 100% en dólares.
Definitivamente hoy ya no es rentable tener una finca de olivos. Solo puede mantenerse con la contribución de otra industria y con el corazón del dueño.
¿Hay esperanzas de mejoría dentro del sector olivícola?
Si las condiciones actuales continúan, la situación económica de esta industria no va a tener ninguna solución. Hace 3 años que no tenemos rentabilidad y la producción es insostenible.
Este mismo panorama se repite para otras economías regionales, tales como las ciruelas secas, pasas, ajo y fruta en fresco, por citar algunos ejemplos.
¿Se ha elevado algún pedido formal al Estado?
Pedimos al Estado Nacional que declare emergencia económica para el sector olivícola de Mendoza. Lo hicimos el año pasado y lo repetimos este año. Sin embargo, hasta el momento no hemos tenido respuesta favorable. Solo a La Rioja se la ha otorgado esta condición.
Reconozco desde el punto de vista productivo, que el gobierno de Mendoza hizo el mejor esfuerzo que pudo con la creación de un fideicomiso para la compra de aceitunas. No obstante, en la práctica los resultados no fueron suficientes, ya que solo se compró un 10% de lo que se había pensado en primera instancia.
No es mucho tampoco lo que se puede hacer. Argentina consume 5 mil toneladas anuales de aceituna y produce 25 mil. Gran parte de esta cantidad se elabora en el norte de país, pero la mejor calidad está en Mendoza. A pesar de ello, la región más castigada es la cuyana.
Fuente: www.losandes.com.ar




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