¿Habrá olivos o vides en el cielo?
August 13, 2012
Hoy comenzó la primavera del Vino y del Oliva, y una noticia conmueve al ambiente del aceite de oliva internacional y en especial de America Latina: nos dejó Enrique Tittarelli.
Por Ing. Raúl Castellani
Hay una pregunta de siglos sin respuesta. Habrá olivos o vides en el cielo….
Nunca nadie regreso par contarnos, y nunca nadie insistió con la pregunta.
Seguramente a través de milenios el espíritu de las personas cuando abandonan este mundo probablemente ingresan a otro nivel, que cada pueblo, religión o raza lo llaman a su manera, o que simplemente llamamos cielo.
Y hoy, como ha pasado siempre en diferentes partes del mundo, alguien muere y ese alguien olivicultor, viñatero o simplemente agricultor, deja un vacío que muchas veces es difícil de comprender o de recuperar.
Y hoy, un día mas, alguien partió y ese alguien fue en vida Enrique Tittarelli.
También partieron otros en el mundo al mismo tiempo pero en uno, hablare de todos.
Enrique era mendocino, descendiente de generaciones de inmigrantes italianos, que al igual que otros partieron de su tierra natal, para hacer crecer la vitivinicultura y la olivicultura, de la que hoy tantos se enorgullecen.
No era un hombre común, era mucho mas, era un gran hombre, una gran persona y un maestro a quien la vida no le fue fácil, porque trabajar es un don que se otorga al nacer , para tener dignidad, y crecer siendo útil a la sociedad. Nada le regalaron pues estudio hasta donde pudo y cada cosa que emprendió fue exitosa y en muchos casos adelantándose a su tiempo. Porque el era un hombre diferente, de esos que marcan la historia de un a comunidad.
La juventud de hoy debe saber que en la Grecia antigua, o en la tierra santa (en la antigüedad) los jóvenes iban a ver a sus mayores como peregrinando o visitando para conocer y escuchar las sabias palabras de un simple maestro.
En los últimos tiempos su casa de Rivadavia era el lugar de visita de todos, humildes o ricos, alumnos o estudiantes, empresarios o emprendedores, amigos y de los otros, como si todos buscaran al apacible maestro.
Su simple palabra enseñaba y su bonhomía hacia fácil de comprender lo complicado, transformando lo difícil, en el uso del sentido común.
No hacia falta hablar mucho, pues solo una palabra de un joven estudiante hacia hablar al maestro y enseñar sencillamente y todo eso pasaba entre los viñedos y olivares que iluminan el paisaje de la zona, y donde invitaban a disfrutar de un excepcional aceite de oliva, pero lo mas importante era compartir sus sueños y su amistad.
Quizás, debemos pensar que partió en uno de sus viajes a ver a sus alumnos de otros países, o quizá salió a visitar olivares. Nunca lo sabremos con certeza, porque Enrique, un hombre activo, de perfil bajo, solo pensaba en el bien de los demás, y siempre por el bien de todos.
El vacío que deja al partir es muy importante, pero dada la jerarquía de este excepcional experto, a partir de ahora los principales premios del Concurso Internacional de Aceite de Oliva Extra Virgen OLIVINUS se denominaran Premio Enrique Tittarelli.
Su lógica era que lo mejor estuviera siempre en nuestra mesa y así comenzó con su escuela de cata y luego con la evaluación de los aceites comerciales argentinos.
Enrique quizá, viajo a un nuevo lugar, ese lugar del que no se puede regresar, porque es donde van las almas nobles que nos dejaron en esta vida y que dedicaron todo su ser a enseñar, hacer el bien o crear discípulos que lo sigan.
Al igual que en 1987, cuando el Rdo. Francisco Oreglia también partió a ese lugar en el que seguramente, cuando se encuentren podrán cuidar y ver crecer olivos y vides en el cielo.
Rodolfo Reina Rutini, Aurelio Stradella, Raúl Arizu, Miguel Minni, y tantos otros hacedores partieron en su momento para que imaginemos, que seguramente, habrá buenas vides y olivares esperando
Antes de partir Enrique dejo un legado y ese legado, es que cientos y cientos de personas, le deben su buena educación, el respeto y por sobre todo, el afecto que nos entrego y las enseñanzas sobre la noble labor del agricultor de olivas y buenos aceites.
Quizá hoy en algún lado estén su espíritu y el espíritu de miles en el mundo, haciendo crecer olivos o vides
Hoy partió, al decir de los poetas y los artistas, a escribir en otro pueblo o de gira, pero estoy seguro que hoy a él le esperan olivos y vides en el cielo…
Fuente: PortalOlivicola.com




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