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Argentina: Miguel Zuccardi habla sobre la industria olivícola nacional e internacional

August 10, 2017

S1lb7k7AQe_930x525En diálogo con el Portal Olivícola, el líder de la División Aceites de Oliva de Familia Zuccardi aseguró que la clave para aumentar la competitividad es demostrar, en el mercado internacional, que en el territorio argentino existen condiciones para producir aceites de muy alta calidad. Además, se debe educar al consumidor en la apreciación y conocimiento de este.

¿Cómo viene el año productivo?

La cosecha fue buena en términos de producción de aceituna a nivel país, con la particularidad de haber tenido la complicación de rendimientos debajo de los normales en la mayoría de las variedades (menos acumulación de aceite en las aceitunas).

Esto último se compensó con un mejor precio internacional para el aceite de oliva. Se espera que siga con cierta estabilidad debido a que, al parecer, la cosecha en Europa no será extraordinaria.

Según un informe elaborado por IERAL, dependiente de la Fundación Mediterránea, las exportaciones argentinas de aceite de oliva descendieron durante el primer trimestre del año. ¿A qué se debe?

Respecto a la situación olivícola de principios del 2017, el descenso de las exportaciones está relacionado a que la cosecha 2016 fue magra, habiendo llegado con stocks muy bajos al enlace con la cosecha 2017. Por esto último es que hubo menos exportaciones en el primer trimestre.

¿Qué lugar ocupa la industria de aceite de oliva mendocino en Argentina? ¿Y en el mundo?

En términos generales, Mendoza viene sufriendo una retracción en la superficie de olivos implantada vinculado a una falta de competitividad del sector. Mendoza cuenta con aproximadamente 20.000 has de las 110.000 implantadas a nivel país.

Hay que tener en cuenta que una gran proporción de cultivos son antiguos, con escasas herramientas para lograr competitividad (sistemas de cosecha mecanizada, especialización en el cultivo, variedades adecuadas, etc). A su vez, muchas zonas olivícolas (como es el caso de la zona periférica a la ciudad de Maipú) están sufriendo un boom inmobiliario, donde las tierras se valorizan para dejar de ser agrícolas.

A estos aspectos se suma el panorama internacional de los últimos 10 años: las regiones del mediterráneo tienen más competitividad, ya que sus precios son más bajos al sostenerse por políticas de subsidios, políticas que no existen en nuestra región.

Creemos como productores olivícolas que la salida a estos problemas es desarrollar al consumidor en la apreciación y conocimiento sobre aceite de oliva, ya que se trata de un alimento con características excepcionales como son la naturalidad y las propiedades para quien lo consume (sólo sistemas de separación físicos, gran diversidad de compuestos antioxidantes y una óptima composición de ácidos grasos con prevalencia de monoinsaturados).

En este marco, es reconocido por los especialistas que las características climáticas de nuestra provincia son ideales para la producción de aceites de muy alta calidad y nuestro desafío es que el consumidor pueda apreciar esto.

Hasta el año pasado Argentina era el mayor productor de aceite de oliva del continente americano, ¿qué hace falta para seguir manteniendo ese puesto?

Hay que tener en cuenta que el precio internacional del aceite de oliva está regido, principalmente, por las cosechas en España e Italia, ya que en dichos lugares está centralizada la producción olivícola. Estos países tienen primordialmente una olivicultura tradicional, en gran parte sostenida por subsidios.

En nuestro país durante muchos años por falta de conocimiento la selección de zonas, variedades y esquemas de manejo afectaron las posibilidades de competir en un marco de precios bajos.

Entiendo que el momento actual es diferente porque existe un conocimiento desarrollado a causa de errores cometidos y hoy están mejor identificadas zonas con potenciales productivos interesantes que han comenzado a desarrollarse en los últimos 10 años.

Más allá de que no se dan subsidios como en Europa, ¿existe algún tipo de apoyo gubernamental hacia el sector?

Existen algunas herramientas pero no existen políticas de contención de las economías regionales en general. Como es conocido hay un gran deterioro en la mayoría de las agriculturas regionales salvo casos aislados. Si bien pueden en algunos casos lograrse apoyos puntuales, creo que carecemos como país de una visión a largo plazo de nuestras economías regionales.

Esto trae consecuencias negativas ya que estas actividades, a diferencia de las agriculturas extensivas, emplean una gran cantidad de mano de obra y son esenciales en la matriz social de nuestra y otras provincias.

¿Cómo ves a la estructura industrial y al desarrollo tecnológico en el sector?

Ha tenido avances en los últimos 20 años y hoy está en un buen nivel en lo que refiere a plantas de producción de aceite y en algunos cultivos. Creo que la etapa fértil de la olivicultura puede darse a partir de encontrar las zonas adecuadas y un manejo consolidado. Esto último aún es muy reciente, se está gestando y en mi opinión pueden haber muchos nuevos proyectos con buenas expectativas de productividad en los próximos años.

El tema es que hay muchas hectáreas en zonas donde es difícil volverse competitivo y por lo tanto habrá que ver cómo se resuelve a futuro la ecuación en cuanto a nuevos cultivos vs los que dejen de producir.

¿Cuál es el principal desafío para el aceite de oliva argentino a nivel Latinoamérica? ¿Y en el mercado mundial?

Creo que lo principal para Sudamérica es poder mostrar en el mercado que existen condiciones para producir calidad. El aceite de oliva es un producto mediterráneo principalmente y el consumidor pondera el aceite italiano o español por sobre el producido en Latinoamérica, cuando, en realidad, las condiciones para producir calidad en muchas de nuestras regiones son muy competitivas. En resumen creo que en el mercado es muy importante que los aceites de nuevo mundo ganen un lugar y considero que hoy somos más socios que competidores.

 

 

 

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