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Uruguay: la clave para el crecimiento del sector está en la promoción de los beneficios del aceite extra virgen

September 7, 2017

Carmen Gomensoro, comenzó a involucrarse en la Asociación Olivícola Uruguaya (Asolur), al tiempo que aprendía del rubro. “Crecí con mis olivos”, dice. Es la primera presidenta mujer de Asolur, y ser una pequeña productora aumentó las chances de llegar al mando y contemplar la voz de esos actores.

¿Cómo se vinculó al sector olivícola?
Con mi marido, que es veterinario, queríamos irnos al campo. Mi familia tenía terrenos en Soriano y vivimos unos años ahí, hasta que nos mudamos a Montevideo, pero nos quedaron las ganas de tener nuestro propio campo. Buscamos hasta que encontramos nuestra chacra actual, y vimos que a la vuelta de Garzón aparecían olivos y nos pareció que plantar era una excelente opción.
En la actualidad tenemos siete hectáreas, cinco son del 2009 y otras dos son del 2011. A raíz de eso aprendí de poda y de la fertilización. Me especialicé y soy catadora y sommelier, e integré el Panel de Cata de la Universidad de la República, aprendiendo sobre el producto y el cultivo del olivo.
 
Asumió la presidencia de Asolur en 2016, ¿cuáles han sido las líneas de trabajo?
En febrero termina el mandato y me voy a ir pensando que queda mucho por hacer, pero que dejé los lineamientos planteados para que las futuras directivas tengan hacia dónde ir.
Pude mezclar esta responsabilidad con mi rol como docente, con la capacitación. Trajimos a un técnico español que nos habló de la calidad del aceite de oliva desde la almazara (la fabricación), pasando por todas las etapas. Un sueño que me queda pendiente son las cooperativas en el sector. No hay alguien que ponga una almazara para los productores chicos –que son el 50% de los socios de Asolur– o que produzcan entre todos.
Otro sueño más realista es que cada almazara grande que tiene un radio de influencia, pueda tener capacidad o una línea de producción para que pueda absorber a los productores chicos.
Se dice que el aceite de oliva uruguayo asombra al mundo y sin embargo, menos de 10% de lo producido se exporta. ¿Qué hace falta?
Asombra por la forma de llegar a la calidad superior del aceite extra virgen a pesar de la humedad del país, pero el problema es que no estamos en la órbita como productores como si lo está Turquía, Italia, España y Francia.
No nos consideran por volumen, pero Uruguay tiene que ser considerado por la calidad. Debemos promover, informar y enseñar a discriminar entre los tipos de aceite. El fraude en el aceite de oliva es muy fácil de hacer; en Europa hay muchos problemas a raíz de eso. Acá se está trabajando para mejorar los controles. Lo otro es la producción. Se hicieron experiencias sobre fertilización, modos de aumentar la producción y bajar los costos por hectáreas. Ese es un desafío que tenemos.
 
Como contracara, los uruguayos consumen casi todo lo que se produce en el país. ¿A qué se debe este cambio?
El consumidor está buscando productos más orgánicos. El aceite de oliva es un alimento, están casi todos los procesos certificados. Incluso se está trabajando para certificar hasta los campos.
Es bueno ver que los miembros de Asolur afuera compiten entre ellos, pero todos tienen la meta común de lograr la más alta calidad. El mercado interno uruguayo es valiosísimo como plataforma de lanzamiento hacia el exterior.
¿Cómo hace para compatibilizar su profesión de docente y su actividad como productora y presidenta de Asolur?
Doy clases todos los días, generalmente dos horas.
Las tardes las dedico a Asolur o para reuniones que muchas veces las hacemos acá (en su casa). Para la producción, voy todos los fines de semana a la chacra.
 
¿Piensa en la reelección?
Apoyaré a Asolur pero desde otro lugar. Es demandante, siento que se necesita alguien que le de tiempo completo porque son muchas las cosas que hay que hacer.
Fuente: elobservador.com.uy
 

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